Asesinan a seis personas en ataque armado en Ábrego, Norte de Santander
Asesinan a seis personas en ataque armado en Ábrego, Norte de Santander Un líder social asesinado en un esquema de protección oficial y seis cuerpos en una vía custodiada por el Estado: la masacre de Ábrego exhibe, de un solo disparo, el choque entre el discurso de seguridad y la realidad en el Catatumbo.
El relato institucional: masacre, condena y promesa de resultados
La versión oficial coincide en lo esencial: seis personas fueron asesinadas en la carretera Ocaña–Ábrego cuando una camioneta de la Unidad Nacional de Protección (UNP) fue emboscada con armas de largo alcance por hombres armados en la vereda Oropoma. Entre las víctimas estaban el líder social campesino Freiman David Velásquez, su hermana, dos escoltas de la UNP y otros integrantes de Asuncat.
La Policía y autoridades locales subrayan el despliegue de “capacidades institucionales” junto a Fuerzas Militares y Fiscalía para esclarecer el múltiple homicidio, y recuerdan que en la zona opera el frente Camilo Torres del ELN, aunque dejan en manos de la justicia la atribución formal del ataque.
Desde la Gobernación de Norte de Santander, el tono es de duelo y llamado a la calma: lamentan el asesinato del presidente del Consejo Departamental de Juventudes 2024–2025 e insisten en “un llamado a la paz, la convivencia y la tranquilidad en el territorio”.
Los organismos de derechos humanos: alarma por un riesgo anunciado
ONU Derechos Humanos en Colombia recuerda que los grupos armados no estatales tienen prohibido, bajo Derecho Internacional Humanitario, atacar población civil y los exhorta a respetar esas normas. La Defensoría del Pueblo va más allá: enfatiza que el crimen golpea de lleno a los procesos juveniles y campesinos del Catatumbo y que se dio en una zona ya incluida en la Alerta Temprana de Inminencia 006 de 2026, que advertía el riesgo por la continuidad de la confrontación armada.
Mientras el Estado promete investigación y control, los organismos de derechos humanos recuerdan que el peligro estaba avisado. La masacre de Ábrego, más que un hecho aislado, aparece como síntoma de una región donde la seguridad se anuncia, pero no llega a tiempo.
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