Se hunde en el Congreso proyecto de ley de licencia de conducción por puntos

La Cámara de Representantes archivó el proyecto de ley que buscaba implementar en Colombia un sistema de licenciamiento de conducción por puntos. La iniciativa, que ya había sido aprobada en el Senado, se hundió en la etapa de conciliación debido a su costo fiscal y a un "mico" que habría obligado a millones de conductores a renovar sus licencias.
Se hunde en el Congreso proyecto de ley de licencia de conducción por puntos

Se hunde en el Congreso proyecto de ley de licencia de conducción por puntos La promesa de un tránsito más seguro chocó de frente con el miedo al “mico” y la factura fiscal: el sistema de licencias de conducción por puntos, que parecía tener vía libre, terminó archivado a última hora en la Cámara.

Senado: revolución técnica en nombre de la seguridad vial

En el Senado la narrativa fue de modernización y control a los infractores. La corporación aprobó “la licencia de conducción por puntos en Colombia” como un cambio estructural del modelo actual. La idea: que las licencias funcionaran con un puntaje inicial que se iría descontando por infracciones hasta llegar, incluso, a la pérdida definitiva del documento.

El proyecto detallaba que los conductores particulares iniciarían con 26 puntos y los de servicio público con 36, que se irían reduciendo según la gravedad de la falta. Además, el Senado destacó un licenciamiento gradual para “novatos”, con restricciones temporales y un sistema que se montaba sobre la licencia tradicional, “no… una licencia nueva, de una licencia paralela”.

Cámara: frenazo por costos, “mico” y trámites

En la Cámara, el enfoque cambió: de la pedagogía vial al bolsillo del Estado y de los ciudadanos. La plenaria hundió la conciliación del proyecto al advertir un impacto fiscal de hasta 4 billones de pesos y un cambio de último minuto que habría obligado masivamente a renovar licencias.

Varios representantes denunciaron un “mico” que, vía parágrafo, abría la puerta para que todos los colombianos tuvieran que cambiar su licencia una sola vez con base en un nuevo estudio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, generando “costos y trámites innecesarios”.

El seguro fantasma: el “nuevo SOAT” que tampoco pasó

En paralelo, el Senado ya había reculado frente a otro punto sensible: eliminó el artículo que creaba un nuevo seguro obligatorio ligado a la licencia, bautizado por sus críticos como “SOAT 2.0”. La póliza habría significado un cobro adicional para todos los titulares de licencia, incluso quienes casi no conducen.

Resultado: gana, por ahora, el argumento del costo y la desconfianza legislativa; pierde la apuesta de fondo por un control más estricto sobre los reincidentes al volante.

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