Fiscalía cita a indagatoria a Álvaro Uribe por masacres y paramilitarismo
Fiscalía cita a indagatoria a Álvaro Uribe por masacres y paramilitarismo La indagatoria a Álvaro Uribe por masacres y paramilitarismo llega como un terremoto político: sacude viejas heridas del conflicto y explota a tres días de unas elecciones presidenciales decisivas. Nadie la lee en clave neutra.
Fiscalía y gobierno: justicia histórica vs. silencio roto
En la versión institucional, la decisión es un paso largamente aplazado. La Fiscalía abrió una investigación formal por la “presunta responsabilidad en la conformación y acción de grupos paramilitares en Antioquia durante la década de los noventa”, incluyendo las incursiones en El Aro y La Granja y el uso de la hacienda Guacharacas como posible base de operaciones. A esto se suma el homicidio del defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo.
Medios alineados con esta lectura subrayan que el expresidente “es citado a indagatoria por dos masacres de paramilitares” —La Granja (1996) y El Aro (1997)— y por el caso Guacharacas, así como por otros “casos de alto impacto” ligados a estructuras paramilitares en Antioquia.
Uribe y la oposición uribista: proceso político, no judicial
Del otro lado, Uribe no habla de justicia sino de persecución. Acusa a la fiscal del caso de adelantar una “injusticia de clara presión política” y resalta que la decisión llega “a pocas horas de elecciones”. En una lectura aún más directa, denuncia que la funcionaria “no ha recibido una sola declaración mía, de una vez me lleva al proceso para condenarme”, insistiendo en que se trata de “clara presión política”.
Medios críticos al gobierno enfatizan el calendario: “A tres días de elecciones, Fiscalía llama a indagatoria a Álvaro Uribe por masacres de El Aro y La Granja ocurridas hace 30 años”, sugiriendo que el tiempo judicial es, sospechosamente, también tiempo electoral.
Coincidencias e irreconciliables
Ambos bandos coinciden en algo: la gravedad de los hechos —masacres, paramilitarismo, asesinato de un defensor de derechos humanos— y la centralidad de Uribe. Pero divergen radicalmente en el relato: para unos, es la justicia alcanzando por fin a un expresidente intocable; para otros, es la justicia convertida en arma política en plena campaña.
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