Cuba anuncia un paquete de 176 reformas económicas de mercado

El gobierno cubano ha anunciado un programa de 176 reformas económicas para impulsar su economía, buscando atraer inversión extranjera y expandir el sector privado. Las medidas fueron calificadas como "superficiales" por Estados Unidos, mientras que el presidente Miguel Díaz-Canel negó que fueran resultado de presiones externas, afirmando que son una decisión soberana para enfrentar la crisis.
Cuba anuncia un paquete de 176 reformas económicas de mercado

Cuba anuncia un paquete de 176 reformas económicas de mercado Cuba promete el mayor giro económico en 70 años, mientras Washington lo despacha como maniobra cosmética. En medio de apagones, escasez y amenazas veladas de cambio de régimen, las 176 reformas de mercado llegan cargadas de promesas… y de sospechas.

La narrativa oficial: soberanía y “giro sin precedentes”

Para La Habana, el paquete es nada menos que “el programa de reforma económica más profundo desde 1959”, según el economista Daniel Torralbas, con cambios que van desde la transformación de la empresa estatal en sociedades por acciones hasta la autorización de grandes compañías privadas y la apertura a capital extranjero en banca, agricultura, turismo y mercado cambiario. El relato oficial lo vende como un “giro económico sin precedentes” destinado a enfrentar una crisis histórica y expandir el sector privado.

Miguel Díaz-Canel niega que se trate de una concesión a Washington y lo presenta como una decisión madura y “soberana”: “No estamos haciéndolo por las presiones de los yankis… Cuba decide sin más permiso que el de su pueblo”.

Washington: humo, maquillaje y control de daños

En el otro lado del Estrecho de Florida, el Departamento de Estado ve un truco viejo. Las medidas son “reformas económicas graduales… modestas, llegan con gran retraso y, en última instancia, son señales de humo superficiales del régimen cubano”, afirmó un portavoz. Para Washington, se trata de una “estrategia típica” para “crear la ilusión de un compromiso con el cambio, para luego revertirlas rápidamente en cuanto se ve amenazado el control total del régimen”.

Estados Unidos exige reformas “mucho más sustanciales” —económicas y políticas— que hagan al país realmente atractivo para la inversión y garanticen “libertad, dignidad y oportunidades” a los cubanos.

La calle y la diáspora: entre el alivio y la desconfianza

En La Habana, una parte del sector privado ve una ventana de oportunidad: si se aplican bien, las reformas podrían permitir “un socialismo más abierto, como en China”, dice un emprendedor que sueña con volver para montar un negocio. Propietarios de pequeños alojamientos turísticos celebran poder “abrirse al mundo” y atraer inversión de la diáspora, especialmente en turismo y servicios.

Pero fuera de la isla, muchos cubanos exigen algo más que flexibilización económica: esperan garantías jurídicas y cambios políticos reales, no solo la apertura de cuentas en divisas y la posibilidad de poseer varias empresas.

Entre reformas y presión externa

Las reformas nacen bajo fuego cruzado: de un lado, un bloqueo reforzado y un Washington que no esconde su deseo de “cambio de modelo, e incluso de régimen” a solo 150 kilómetros de Florida; del otro, un Gobierno que admite que “Cuba vive las horas más difíciles de este siglo” pero insiste en que “había que hacerlo de todas maneras”.

El choque no es solo económico: es un pulso sobre quién escribe el guion del futuro cubano.

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