La OEA pide restaurar la democracia y liberar a presos políticos en Cuba, Nicaragua y Venezuela
La OEA pide restaurar la democracia y liberar a presos políticos en Cuba, Nicaragua y Venezuela La OEA volvió a poner el dedo en la llaga: o se restauran las democracias en Cuba, Nicaragua y Venezuela, o el hemisferio sigue conviviendo con regímenes que castigan la disidencia y vacían las urnas de sentido.
OEA: diagnóstico duro, oferta “amistosa”
Desde Panamá, la Secretaría General habla de “ampliar el espacio democrático y cívico en todo el Hemisferio Occidental” como condición para “un hemisferio pacífico y próspero”. El mensaje es directo: hace falta “rescatar la democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela” y “restaurar la democracia” con sistemas “plenamente funcionales” que permitan a los ciudadanos expresar libremente su voluntad.
El organismo va más allá del diagnóstico político y coloca el foco en la represión: la detención continuada de opositores por motivos políticos es “incompatible con los principios y compromisos del sistema interamericano” y “en las Américas no hay lugar para la persecución política ni para el encarcelamiento basado en opiniones o en la disidencia”. Por eso reclama la “liberación incondicional” de todos los presos políticos y se ofrece a acompañar procesos de diálogo, supervisar elecciones y respaldar reformas institucionales.
Oposición y activismo: coro afinado, tono más crudo
Si en la declaración oficial domina el lenguaje diplomático, la resonancia en la oposición y el activismo es mucho más frontal. Partidos opositores venezolanos salieron de inmediato a “apoyar el llamado de la OEA a restaurar la democracia” y a liberar presos políticos en su país.
En redes, la declaración se multiplica: el activista nicaragüense Lesther Alemán retuitea el pronunciamiento de la OEA sobre la “ampliación del espacio democrático y cívico en las Américas: Cuba, Nicaragua y Venezuela”, empujando el tema al terreno de la presión pública. Y la misma red sirve para amplificar otro frente: la Unión Europea exigiendo la “liberación inmediata e incondicional” de presos políticos en Nicaragua.
Tres países, un mismo señalamiento
En Cuba, las excarcelaciones parciales tras un acuerdo con el Vaticano conviven con centenares de opositores todavía encarcelados. En Venezuela, la interina Delcy Rodríguez impulsa amnistías y liberaciones, pero las ONG aún contabilizan cientos de detenidos. En Nicaragua, el caso extremo: desapariciones forzadas y muertes en prisión, como la del líder indígena Brooklyn Rivera tras casi tres años detenido.
Mientras La Habana, Caracas y Managua hablan de “soberanía”, la OEA y la oposición coinciden en algo básico: sin urnas creíbles ni disidencia libre, no hay democracia que valga.
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