Fundador de Masglo, Luis Arévalo, celebra 100 años

Luis Arévalo Cuéllar, fundador de la reconocida marca de belleza colombiana Masglo, celebró su centenario. A sus 100 años, Arévalo compartió sus experiencias empresariales, incluyendo un incendio que marcó un antes y un después en la compañía, y reafirmó su compromiso con los planes de expansión internacional de la marca.
Fundador de Masglo, Luis Arévalo, celebra 100 años

Fundador de Masglo, Luis Arévalo, celebra 100 años A los 100 años, Luis Arévalo no se jubila: se relanza. Mientras muchos celebran el hito como un cierre de ciclo, el fundador de Masglo lo usa como excusa para hablar de expansión, nuevos mercados y más competencia en la industria de la belleza.

El relato oficial: del escenario al laboratorio

La versión predominante, cercana al discurso institucional, pinta a Arévalo como el emprendedor épico que cambió el libreto de la actuación por el de los químicos y los esmaltes. Portafolio resume esa narrativa desde el título: “A sus 100 años, el fundador de Masglo cuenta cómo dejó la actuación para construir esta poderosa marca de belleza”.

Ese relato enfatiza la disciplina, la resiliencia y la transformación de Cerescos en Masglo después de un incendio que pudo haber sido el punto final, pero terminó siendo punto y seguido para la empresa, hoy líder en esmaltes, con expansión hacia el maquillaje y ventas en 17 países.

El presente: centenario, pero con mentalidad de startup

El segundo ángulo, también alineado con el enfoque empresarial, insiste en que el cumpleaños no es nostalgia sino agenda de trabajo: “A sus 100 años, Luis Arévalo sigue pensando en grande con Masglo”. Aquí el acento está en los desafíos, el incendio que marcó un antes y un después y, sobre todo, los planes de crecimiento internacional que no se detienen pese a la edad.

Coincidencias y vacíos

Ambas miradas coinciden en la exaltación del personaje, la épica del incendio superado y el entusiasmo por la expansión global. Lo que casi no aparece es el reverso del éxito: qué implica para la competencia local que una marca dominante siga ganando terreno, o cómo se distribuyen los beneficios de esa “historia inspiradora” entre trabajadores, proveedores y consumidores.

En el relato oficial, Arévalo es símbolo de país emprendedor. Falta aún la versión crítica que pregunte quién gana y quién queda rezagado cuando una marca de uñas se convierte en imperio.

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