Clínicas del horror: la industria estética que está destruyendo vidas en Colombia
Las clínicas de garaje se convirtieron en uno de los negocios más peligrosos y rentables de Colombia, y en el cuarto destino mundial en turismo médico estético. Es un engaño creer que estas clínicas siempre funcionan en una casa abandonada o detrás de una cortina improvisada. Algunas tienen mármol, decoración lujosa, prestigio y seguidores, campañas publicitarias y salas de espera que parecen hoteles. Venden confianza, sueños y cuerpos perfectos. El problema es que detrás de muchas de esas fachadas hay personas inescrupulosas sin la formación adecuada, que más que médicos parecen “carniceros”, establecimientos sin habilitación para realizar procedimientos invasivos y una cadena de negligencias que termina dejando mujeres hospitalizadas, endeudadas, deformadas, con a salud mental desbordada o muertas. El caso del supuesto médico Gabriel Cubillos apenas es la punta del iceberg: la falsa sensación de seguridad que produce una buena estrategia de marketing. Porque en Colombia, país donde los ideales de belleza están moldeados por las redes sociales, una cuenta con miles de seguidores puede generar más confianza que una certificación médica, y eso está costando vidas.
Clínicas del horror: la industria estética que está destruyendo vidas en Colombia Las clínicas de garaje en Colombia, a pesar de sus lujosas fachadas, ocultan prácticas peligrosas y negligencia médica, llevando a mujeres a la hospitalización, deformidad o muerte. Casos como el de Yulixa Toloza y Jenniffer Guevara exponen la falta de regulación y la impunidad en esta industria, donde la confianza generada por redes sociales supera la certificación médica. La situación es una crisis de salud pública que exige controles reales y sanciones ejemplares ante la ineficacia estatal.
- Colombia es el cuarto destino mundial en turismo médico estético, pero las ‘clínicas de garaje’ operan con falta de habilitación y personal inescrupuloso.
- Casos como los de Yulixa Toloza y Jenniffer Guevara evidencian negligencia, encubrimiento y secuelas devastadoras para las víctimas.
- Las redes sociales generan más confianza que las certificaciones médicas, a pesar de las estadísticas alarmantes de muertes y eventos adversos.
- La impunidad es alta, las sanciones son menores al daño y las clínicas ilegales reaparecen tras cierres.
- Faltan regulaciones robustas y sanciones severas, a pesar de iniciativas legislativas archivadas, convirtiendo el problema en uno de salud pública. https://www.noticiasrcn.com/opinion/gloria-diaz-1982/clinicas-del-horror-la-industria-estetica-que-esta-destruyendo-vidas-en-colombia-1032413
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