Informe del OVP: 181 reclusos murieron en cárceles venezolanas durante 2025
Informe del OVP: 181 reclusos murieron en cárceles venezolanas durante 2025 La fotografía oficial dice “revolución humanista”. Las cifras del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) describen otra cosa: 181 muertos bajo custodia del Estado en 2025 y cárceles operando en modo ruleta rusa.
OVP y ONG: diagnóstico de colapso
Desde la sociedad civil, el relato es contundente. El informe anual del OVP resume el año con titulares como “OVP alerta sobre crisis carcelaria: 181 reclusos fallecieron en Venezuela durante 2025”. Otra pieza clave del mismo informe subraya que “enfermedades causaron 95% de las muertes en cárceles en 2025”, disparadas por hambre extrema, ausencia de médicos y diagnósticos tardíos.
El panorama se completa con el dato más brutal: “Cada dos días murió una persona privada de libertad en 2025”. El hacinamiento llega a 176,83%, con capacidad real para 15.096 plazas y una población de 26.694 reclusos, un nivel que el propio informe califica de “riesgo crítico”.
Crítica política: no es accidente, es decisión
Desde la oposición y las ONG, la interpretación es política, no técnica. El informe describe “el horror tras las rejas en Venezuela: hacinamiento extremo y presos muriendo por falta de atención médica” y lo atribuye directamente a “falta de planificación, transparencia y políticas penitenciarias efectivas”.
Humberto Prado, director del OVP, va más allá: afirma que el chavismo “ha tenido herramientas que no ha tenido ningún Gobierno para resolver la crisis penitenciaria”, pero “el problema no son las cárceles ni los presos, es la falta de voluntad política”. El resultado: un sistema donde la muerte por abandono sanitario desplazó a la violencia como principal causa de fallecimiento.
Coincidencias y silencios
Todas las miradas disponibles —ONG, medios críticos, víctimas— coinciden en el núcleo: colapso del sistema, muertes evitables y un Estado que incumple su obligación básica de garantizar la vida de quienes tiene bajo llave. Lo que falta en la ecuación es precisamente la otra voz: la de un gobierno dispuesto a asumir estas cifras… o a desmentirlas con algo más que silencio.
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