Visa y Mastercard dejarán de operar en Cuba por sanciones de EE. UU.
Visa y Mastercard dejarán de operar en Cuba por sanciones de EE. UU. Visa y Mastercard se apagan en Cuba el 6 de junio, pero el verdadero pulso no es solo financiero: es político. Entre La Habana, Washington y las multinacionales, todos se señalan, pero nadie asume el costo ante turistas, emigrados y comercios cubanos.
La versión oficial cubana: “estrategia de asfixia”
Desde la órbita gubernamental, el relato es nítido: las sanciones de Washington obligan a cortar. El Banco Central de Cuba anunció que, por decisión del banco extranjero que procesaba las operaciones con Fincimex, las tarjetas Visa y Mastercard dejarán de funcionar para evitar violar la Orden Ejecutiva 14404 de Donald Trump, presentada como parte de una “estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba”.
Medios alineados subrayan que Cuba queda “imposibilitada de recibir ingresos por la comercialización de bienes y servicios” mediante estas tarjetas, pero matizan el golpe recordando que seguirán operando el efectivo, tarjetas nacionales como Clásica y Tropical, y alternativas como Mir y UnionPay.
Las multinacionales: entre sanciones y reputación
Las corporaciones extranjeras se presentan como daños colaterales. El grupo español Meliá, principal operador hotelero foráneo en la isla, ya había anunciado el cese inmediato de la gestión y licencias en 15 hoteles vinculados al conglomerado militar GAESA, alegando “cambios en el contexto geopolítico, social, legal y económico” y una combinación de “circunstancias imprevistas más allá de su control”.
La salida de Meliá y el apagón de Visa/Mastercard forman un mismo mapa: presión sobre las estructuras económicas ligadas a las Fuerzas Armadas cubanas y, de rebote, sobre el turismo.
Un mismo hecho, lecturas opuestas
Para La Habana y sus aliados mediáticos, el mensaje es claro: las sanciones de EE. UU. estrangulan al país y castigan al ciudadano común más que al poder militar. Para Washington, la diana es GAESA y la élite castrense, no el pueblo. Las empresas, mientras tanto, se refugian en el lenguaje técnico: cumplimiento normativo, riesgo sancionador, contexto geopolítico.
El resultado práctico, sin embargo, es el mismo para el usuario cubano: cada nueva sanción convierte su billetera en un campo de batalla.
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