Especialistas consideran innecesaria la reforma del sistema de justicia penal en Venezuela
Especialistas consideran innecesaria la reforma del sistema de justicia penal en Venezuela El gobierno vende una gran reforma del sistema penal como el inicio de la justicia; los penalistas responden que es maquillaje sobre un cadáver institucional. La pelea no es por el texto de la ley, sino por quién manda realmente en jueces, policías y fiscales.
Gobierno: reforma espectáculo
Desde el oficialismo, la consulta para “reformar el sistema de justicia penal” se presenta como un esfuerzo para castigar la extorsión y proteger a los “policías, jueces y fiscales honestos”. El mensaje: el problema es de manzanas podridas y procedimientos, no de estructura de poder.
Las líneas telefónicas como el famoso 0800 para denunciar extorsiones son mostradas como canales directos del pueblo contra la corrupción. En el discurso oficial, más controles y más normas significan más justicia.
Especialistas: el problema no es la ley, es el poder
Juristas y académicos desmontan esa narrativa. Coinciden en que “el principal problema del sector no es el marco legal vigente, sino el colapso institucional, los excesos policiales y la absoluta falta de independencia del Poder Judicial frente al Ejecutivo”.
La magistrada emérita Blanca Rosa Mármol va más allá y califica el proceso de reforma de “fraudulento”. Sobre el 0800, su advertencia es brutal: “Yo lo último que haría sería llamar a ese 0800 extorsión, no llamaría jamás, porque el que va a quedar señalado es usted… a usted lo van a poner en una lista”.
El decano José Antonio Bonvicini recuerda que plantear una reforma es, de hecho, admitir que “las cosas no están funcionando” en un sistema colapsado desde hace casi tres décadas. De unas 60.000 personas privadas de libertad, más del 70% está detenida sin condena firme, “la regla en vez de ser la libertad pareciera ser la detención”.
Dos narrativas, una misma crisis
Mientras el gobierno promete justicia cambiando leyes y abriendo líneas telefónicas, los expertos insisten en que sin jueces independientes, sin freno a los excesos policiales y sin garantías para el denunciante, cualquier reforma es solo otra puesta en escena.
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