Opinión: ¿Elecciones presidenciales en Venezuela pronto o cuando haya condiciones?

Diversos analistas debaten sobre la conveniencia de celebrar elecciones presidenciales en Venezuela de manera inminente o esperar a que se establezcan mejores condiciones. Las opiniones sopesan los beneficios y riesgos para el país, la oposición liderada por María Corina Machado y el gobierno de Delcy Rodríguez, considerando el estado del CNE y el TSJ.
Opinión: ¿Elecciones presidenciales en Venezuela pronto o cuando haya condiciones?

Opinión: ¿Elecciones presidenciales en Venezuela pronto o cuando haya condiciones? Las presidenciales en Venezuela se han convertido en una paradoja: todos las dicen querer, pero no todos las quieren ahora. El reloj electoral se cruza con un país exhausto y unas instituciones que nadie considera confiables.

Dos preguntas, un mismo dilema

Ambos textos opositores parten de la misma interrogante: “¿Elecciones pronto o cuando haya condiciones?”. Pero llegan a una conclusión clara: el costo de seguir esperando puede ser más alto que el de ir a votar bajo reglas injustas.

Qué le conviene al poder

Según este análisis opositor, al gobierno de Delcy Rodríguez le serviría estirar los tiempos. Si logra un ligero repunte económico, podría “acortar la gran ventaja que le lleva María Corina” y beneficiarse de que “el tiempo borra muchos pecados” asociados a violaciones de derechos humanos y destrucción institucional. Otra hipótesis: buscar un pacto con María Corina para “realizar elecciones limpias” y retirarse provisionalmente mientras cambia el péndulo de la opinión pública.

Qué le conviene al país y a María Corina

Del otro lado, la oposición plantea que retrasar comicios hasta que se respeten plenamente las normas constitucionales alimentaría la “desesperanza en la población que pasa hambre” y sufre por la “debacle de los servicios médicos y de la educación”, además de la crisis de agua y electricidad. También agravaría el drama de los presos políticos y encarecería la ya “cuantiosa deuda externa” por intereses vencidos.

Aunque se admite que el CNE y el TSJ son corruptos y el Registro Electoral está “contaminado”, se recuerda que “a pesar de ello” la oposición ya logró una victoria abrumadora el 28 de julio, lo que alimenta la tesis de votar pronto con máxima presión y observación internacional.

En síntesis: para el gobierno, tiempo es supervivencia; para el país y la oposición, tiempo es desesperanza. Y el campo de batalla no es solo la urna, sino el calendario.

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