Jubilados de Cantv protestan en varios estados por la eliminación de un bono
Jubilados de Cantv protestan en varios estados por la eliminación de un bono Los jubilados de Cantv salieron a la calle en varios estados para protestar por la desaparición súbita del bono de 200 dólares que, en la práctica, era su salario real. Mientras la empresa alega de forma extraoficial que “no hay presupuesto”, los extrabajadores responden que lo que se terminó no es un beneficio accesorio, sino su posibilidad mínima de sobrevivir.
El relato de los jubilados: de “bono vital” a vacío total
En Carabobo, más de 350 jubilados se enteraron del recorte cuando el pago de junio nunca llegó. La versión que les dieron por teléfono: no hay recursos y el bono “no era obligatorio”. En la práctica, sin ese complemento de 200 dólares, su pensión y cestaticket no alcanzan ni a 70 dólares mensuales, lo que deja a muchos sin medicinas ni alimentos básicos.
En Guárico, el golpe es doble: “sin bono y sin seguro médico”. Jubilados denuncian que el bono equivalía al 75 % de sus ingresos y que ahora incluso las consultas dependen de la aprobación de un seguro que suele negar los casos: “Si el seguro no aprueba, el jubilado se muere”.
En Falcón, las protestas en Coro y Punto Fijo apuntan al mismo corazón del problema: el bono representaba el 90 % del ingreso mensual de al menos 11.000 jubilados a escala nacional. “Es decir, nos dejaron sin nada”, reclamó uno de los afectados.
La versión empresarial: silencio y tecnicismos
En Mérida, la empresa intenta blindarse con un tecnicismo: llama al pago un “bono transitorio”. Pero los jubilados replican que en la propia cláusula de Cantv “no se establece como transitorio”, y que ese complemento fue el mecanismo para llevarlos a los 200 dólares mensuales prometidos.
A nivel nacional, Cantv no ha emitido una explicación pública clara. Los jubilados resumen la realidad sin eufemismos: “Dejamos de percibir los 200 dólares con los que vivimos”. La empresa lo llama bono; ellos, ingreso vital. Ahí está el choque central: para la gerencia es un gasto recortable; para quienes dieron décadas de servicio, es la delgada línea entre la pobreza y la indigencia.
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