Fiscalía de Colombia abre nueva investigación contra Álvaro Uribe por paramilitarismo
Fiscalía de Colombia abre nueva investigación contra Álvaro Uribe por paramilitarismo La política colombiana vuelve al banquillo: Álvaro Uribe, el expresidente más influyente de las últimas décadas, encara otra investigación por su presunta relación con el paramilitarismo en Antioquia. Viejas masacres, nuevos expedientes y un país partido en dos interpretaciones.
Lo que dice la Fiscalía (y celebran los aliados del Gobierno)
La noticia formal es contundente: la Fiscalía delegada ante la Corte Suprema abrió una nueva investigación contra Uribe por su “responsabilidad en la conformación y acción de grupos paramilitares” en Antioquia cuando era gobernador (1995-1997). La pesquisa incluye la posible creación de un grupo en San Roque y su rol en las masacres de El Aro y La Granja, además del homicidio del defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo en 1998.
Desde sectores cercanos al Gobierno se subraya el tipo de delitos investigados —concierto para delinquir agravado y homicidios en persona protegida— como prueba de que, al fin, se tocan las cúpulas de poder en los crímenes del paramilitarismo.
La lectura de la oposición y del propio Uribe
Del otro lado, medios críticos con el Gobierno enfatizan que es Uribe quien se presenta como blanco de una ofensiva judicial. Él mismo reveló que la Fiscalía lo llamó a indagatoria por las masacres de La Granja y El Aro, perpetradas hace 30 años por paramilitares en Antioquia. También deberá responder por el asesinato de Jesús María Valle y por asuntos ligados a la hacienda Guacharacas, propiedad de su familia.
Estos sectores recuerdan que la Fiscalía ya lo investigaba por El Aro desde 2015, tras testimonios sobre un helicóptero de la Gobernación haciendo vigilancia mientras se cometía la masacre, cuando Uribe era gobernador. Y añaden contexto incómodo: la reciente confirmación de la condena contra su hermano, Santiago Uribe, por crear y financiar el grupo paramilitar “Los doce apóstoles”.
Coincidencias y grieta
Ambos relatos coinciden en los hechos clave: mismas masacres, mismo periodo, mismo acusado. La diferencia está en el marco narrativo: para unos, es la justicia alcanzando por fin al expresidente; para otros, es la prolongación de una guerra política disfrazada de proceso penal.
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