Excarcelan al general de brigada Jackson Gutiérrez

El general de brigada de la Aviación, Jackson Gutiérrez, fue excarcelado el 20 de junio tras permanecer detenido sin juicio durante casi dos años. Gutiérrez había sido arrestado en julio de 2024 después de presentarse voluntariamente a una citación.
Excarcelan al general de brigada Jackson Gutiérrez

Excarcelan al general de brigada Jackson Gutiérrez La liberación del general de brigada de la Aviación Jackson Gutiérrez no cierra un caso: abre una grieta más en el relato oficial sobre justicia y debido proceso en Venezuela.

Un mismo hecho, dos énfasis

Desde portales críticos al chavismo, la noticia se presenta como la salida tardía de un preso político militar. El Pitazo resume el núcleo del escándalo: Gutiérrez fue “excarcelado el 20 de junio, tras pasar un año y diez meses recluido en Yare II” sin haber sido nunca enjuiciado. La Patilla subraya la cronología y el sello político del caso: “el régimen chavista excarceló al general de Brigada Jackson Gutiérrez tras permanecer detenido desde julio de 2024”.

Ambos coinciden en el dato clave: la detención comenzó cuando el oficial acudió de forma voluntaria a una citación institucional en 2024, para terminar arrestado sin acusación formal ni pruebas presentadas en su contra.

Derechos humanos vs. disciplina de Estado

Las ONG y la oposición leen el caso como patrón, no como excepción. El Pitazo recoge la denuncia de que “han pasado más de 18 meses y no existe juicio, no hay testigos y no se han presentado pruebas en su contra”, en referencia al tiempo que permaneció bajo custodia entre la Dgcim en Boleíta y las cárceles de Yare III y Yare II. La Patilla complementa ese cuadro destacando que el militar pasó “casi dos años privado de libertad entre centros de contrainteligencia y cárceles comunes”.

La defensa llegó a pedir su inclusión en la Ley de Amnistía, describiéndolo como “un oficial con una carrera intachable” y presentando el caso como símbolo de la criminalización de la disidencia uniformada. Desde la narrativa gubernamental, en cambio —aunque aquí solo se reconstruye por ausencia—, la excarcelación se presenta como una medida de gracia sin admitir responsabilidad ni arbitrariedad.

Coincidencias incómodas

La oposición habla de “preso político”; el gobierno evita la etiqueta. Pero los hechos que todos reconocen —detención tras una citación voluntaria, casi dos años sin juicio efectivo, paso por centros de inteligencia y penales comunes— pintan un mismo cuadro: en Venezuela, la libertad de un general parece menos resultado de un proceso judicial que de una decisión política.

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