Asamblea Nacional celebra sesión solemne por Bicentenario del Congreso de Panamá

La Asamblea Nacional de Venezuela celebró una Sesión Solemne en conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá. El presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, junto a otros diputados, destacó la vigencia del sueño de Simón Bolívar y la unidad latinoamericana como un desafío actual.
Asamblea Nacional celebra sesión solemne por Bicentenario del Congreso de Panamá

Asamblea Nacional celebra sesión solemne por Bicentenario del Congreso de Panamá La Asamblea Nacional venezolana vistió de Bolívar, pero el fondo del debate fue mucho más terrenal: ¿la “unidad latinoamericana” es brújula geopolítica o simple consigna en un país fracturado y sancionado?

El relato oficial: del Teresa Carreño a la “patria grande”

Desde el Gobierno, el mensaje fue monolítico: el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá no es nostalgia, sino hoja de ruta. La sesión solemne conjunta de la AN con consejos legislativos y concejales en el Teresa Carreño se presentó como un ejercicio inédito de “diplomacia de paz” y reflexión sobre la integración en el contexto actual. Legisladores y concejales de todo el país se congregaron para “insistir en el sueño largamente acariciado por Simón Bolívar” y en que “solamente unidos podemos darles respuestas a nuestros pueblos”.

Jorge Rodríguez martilló una y otra vez la misma idea: “Hace 200 años nos atrevimos a soñar en la unidad latinoamericana… solo unidos podemos dar respuestas a nuestro pueblo”, y “mientras más nos unamos, más fuertes seremos”. Para él, independientemente de los gobiernos, “todos tenemos un mismo origen” y la unidad es condición para “la conquista del futuro”.

El historiador Alejandro Miguel López Rodríguez le dio barniz académico: el Congreso de Panamá fue “la primera piedra de la política multilateral entre los pueblos de América… la independencia debe sostener la paz”. Diputados como Luis Fernando Soto Rojas hablaron de un “faro doctrinal” contra el sistema imperial y el neocolonialismo, mientras otros vincularon directamente la política exterior actual con ese legado bolivariano de “diplomacia de paz”. El ministro Héctor Rodríguez remató: la invitación de Bolívar a la integración “se mantiene vigente” como tarea pendiente.

La otra cara: unidad regional vs. fractura interna

El contraste lo pone lo que no se dijo. Mientras el discurso oficial fija “la unidad regional como el mayor reto de América Latina” y celebra una coreografía de poderes alineados, no hay mención a la crisis económica, a la migración masiva ni a la fragmentación política interna.

Así, el bicentenario se convierte en espejo: para el chavismo, prueba de continuidad histórica entre Bolívar y el proyecto bolivariano; para sus críticos —ausentes en esta narrativa—, otro gran acto donde la palabra “unidad” suena más afuera que dentro de las fronteras venezolanas.

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