Fallecen los cuatro integrantes de la banda Van Der Dijs en La Guaira

Los cuatro miembros de la banda de rock Van Der Dijs fallecieron al quedar atrapados entre los escombros de un edificio que colapsó en La Guaira tras los terremotos. La agrupación había ganado popularidad recientemente en la escena musical caraqueña.
Fallecen los cuatro integrantes de la banda Van Der Dijs en La Guaira

Fallecen los cuatro integrantes de la banda Van Der Dijs en La Guaira Una misma tragedia, dos relatos políticos: la muerte de los cuatro integrantes de Van Der Dijs en el colapso del edificio Costanar II se ha convertido en espejo de cómo cada orilla del país narra el desastre.

Mientras medios críticos al gobierno ponen el foco en el drama humano y el contexto del derrumbe en Tanaguarena, hablan de “fallecen jóvenes músicos al colapsar edificio en Tanaguarena” y subrayan que se trata de cuatro muchachos con nombre y apellido: Manuel Van Der Dijs, Xander Hernández, Gabriel Gómez y Abraham Foucault. Otro titular opositor remata sin eufemismos: “reportan la muerte de los integrantes de la banda Van Der Dijs en Tanaguarena” tras quedar sepultados en el Costanar II, frente al Club Caraballeda, donde ensayaban y se preparaban para nuevos toques.

Del otro lado, la prensa alineada con el oficialismo opta por un encuadre más épico y cultural: “Luto en el rock: la música pierde a los integrantes de Van Der Dijs”. Allí se enfatiza que los músicos murieron “bajo los escombros del edificio donde ensayaban, en La Guaira, que se derrumbó tras los dos terremotos consecutivos” de magnitud 7.2 y 7.5, y se resalta que la banda mezclaba nu-metal y rap-rock, venía de llenar salas y tenía fechas en Valencia y Punto Fijo.

Coinciden en algo: Van Der Dijs no era un grupo más. Tanto las crónicas opositoras como las oficialistas recuerdan sus pasos por el Festival Nuevas Bandas y otros festivales urbanos, su ascenso en la escena caraqueña y el dolor de sus seguidores. Divergen, sin embargo, en lo que callan: unos evitan hablar de responsabilidad estructural; otros diluyen cualquier crítica bajo la narrativa del sismo devastador.

Entre ambas versiones, permanece el hecho irrebatible: el rock venezolano perdió a una de sus promesas justo cuando comenzaba a despegar.

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