Plataforma Unitaria critica respuesta del gobierno y habilita sedes como centros de acopio

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) criticó la falta de preparación del Estado venezolano para enfrentar la emergencia sísmica. La coalición opositora habilitó sus sedes políticas en todo el país como centros de acopio para recibir donaciones y coordinar ayuda para los damnificados.
Plataforma Unitaria critica respuesta del gobierno y habilita sedes como centros de acopio

Plataforma Unitaria critica respuesta del gobierno y habilita sedes como centros de acopio La tragedia sísmica en Venezuela no solo derrumbó edificios: también desnudó un derrumbe político. Mientras el gobierno exhibe cifras y control, la principal coalición opositora intenta ocupar el vacío logístico y narrativo dejado por el Estado.

Estado que manda vs. oposición que “responde”

Desde la acera opositora, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) sostiene que el aparato público llegó tarde y mal preparado. En un comunicado, la alianza afirma que “el Estado venezolano no estaba preparado para responder a una tragedia de esta magnitud”, señalando “insuficiencia de recursos, equipos especializados y capacidad de respuesta”. La lectura es clara: donde debía haber institucionalidad, hubo improvisación ciudadana.

El propio balance de la emergencia refuerza ese relato: al menos 920 muertos, 3.360 heridos, 172 personas atrapadas y más de 3.000 damnificados en Caracas y La Guaira, según cifras oficiales recogidas por la prensa. Para la PUD, que estos números vengan del “régimen” es parte del problema, no de la solución.

Centros de poder vs. centros de acopio

Aquí es donde la oposición intenta marcar contraste: mientras critica la falla institucional, convierte su estructura partidista en plataforma humanitaria. La PUD anunció la habilitación de todas sus sedes políticas como centros de acopio y coordinación logística para alimentos, medicinas e insumos médicos, destinados a hospitales, refugios y comunidades damnificadas.

La coalición dice querer canalizar “la inmensa ola de solidaridad” ciudadana y exige que tanto las donaciones internas como los recursos internacionales se manejen con “absoluta transparencia técnica” para garantizar que el auxilio llegue a quienes lo necesitan.

El contraste es deliberado: un Estado retratado como lento y desbordado frente a una oposición que se presenta como rápida, organizada y moralmente más confiable. En medio de los escombros, la disputa no es solo por el control de la ayuda, sino por el relato de quién está realmente cuidando a los venezolanos.

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