Rescatistas de El Salvador salvan a Belkys Barreto en Caraballeda

Equipos de búsqueda y rescate de El Salvador localizaron y rescataron con vida a Belkys Barreto, de 60 años, quien se encontraba atrapada bajo los escombros del edificio Breogan en Caraballeda, La Guaira. El rescate, realizado por un equipo de diez especialistas, fue celebrado por la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Rescatistas de El Salvador salvan a Belkys Barreto en Caraballeda

Rescatistas de El Salvador salvan a Belkys Barreto en Caraballeda Los escombros del edificio Breogan se convirtieron en algo más que una zona de desastre: son ahora el escenario donde gobierno venezolano, oposición y aliados extranjeros compiten por el relato del milagro de Belkys Barreto.

La versión opositora: protagonismo salvadoreño

Desde medios críticos al chavismo, el foco está claro: el rescate tiene sello extranjero y, sobre todo, salvadoreño. Se destaca cómo “diez rescatistas salvadoreños luchan contra el tiempo para salvar a Belkys Barreto en Caraballeda”, en un contexto de destrucción tras los terremotos del 24 de junio.

En esta mirada, el héroe político es Nayib Bukele. Se subraya que fue el presidente de El Salvador quien informó que sus equipos localizaron con vida a la mujer en el edificio Breogan de Caraballeda, reforzando la idea de que, ante la tragedia venezolana, la respuesta más efectiva vino de fuera.

La narrativa oficial: épica de “unidad” y esperanza

El relato gobierno–alineado corrige el encuadre: no un rescate extranjero, sino una hazaña colectiva. La presidenta (E) Delcy Rodríguez celebra “la dura labor tras el rescate de Belky Barreto” y convierte la operación en consigna emocional: “Después de horas de trabajo en equipo, Belkys Barreto fue rescatada con vida. ¡Cuando la esperanza está en el corazón, nada lo detiene!”.

Aquí, las imágenes muestran a “un numeroso grupo de rescatistas de venezolanos, peruanos y salvadoreños”, borrando jerarquías y diluyendo el protagonismo individual de Bukele en favor de la idea de cooperación regional bajo conducción venezolana.

¿Milagro compartido o trofeo político?

Ambos relatos coinciden en lo esencial: Belkys está viva y el trabajo fue arduo. Divergen en el crédito. La oposición subraya la eficiencia y liderazgo externo; el oficialismo, la “unidad” y la mística de la esperanza. En medio, una víctima rescatada que, sin quererlo, se vuelve botín simbólico en la guerra de narrativas.

Write a comment