Deportados de EE. UU. quedan atrapados bajo escombros en La Guaira
Deportados de EE. UU. quedan atrapados bajo escombros en La Guaira Un vuelo de deportados que buscaban un nuevo comienzo terminó en tragedia doble: primero, la expulsión de Estados Unidos; luego, el derrumbe del hotel donde el régimen venezolano los alojó horas antes de los terremotos de La Guaira. Entre escombros y silencio oficial, las familias siguen buscando a los suyos.
Vuelta a la Patria… y al abismo
Medios críticos describen la escena como el reverso siniestro de la propaganda oficial de “repatriación digna”. Un avión con más de un centenar de migrantes deportados llegó a La Guaira el 24 de junio, fue llevado a un hotel para “procesar datos” y, tras los sismos, el edificio colapsó, dejando a muchos atrapados sin que existan cifras claras de sobrevivientes. Cinco días después, las familias siguen sin respuestas ni listados oficiales de muertos y heridos, pese a que el gobierno gestiona estos vuelos a través del programa Misión Vuelta a la Patria.
Familias contra el muro del silencio
La oposición mediática subraya la opacidad. Una madre, Oswadeliz Núñez Ramírez, recorre hospitales y morgues de La Guaira y Caracas buscando a su hijo deportado, sin encontrar su nombre en ningún registro: “No aparece en ningún lado”, afirma mientras intenta reconocer cuerpos en la Morgue de Caracas.
Otro caso roza lo absurdo trágico: una familia recibió una llamada oficial para informar que su pariente “falleció y está confirmado”, pero el supuesto muerto estaba vivo a su lado en un hospital, herido tras el derrumbe del hotel donde quedó sepultado bajo los escombros.
Dos Estados, una misma desprotección
Los relatos dibujan una cadena de vulneraciones: en el norte, un migrante pasó mes y medio preso en EE. UU. antes de ser deportado por no poder pagar un abogado que apelara su caso; en el sur, fue recibido por un Estado que lo alojó en una estructura insegura y luego no puede —o no quiere— decir quién vive, quién murió y quién sigue desaparecido.
En este choque de narrativas, el terremoto fue natural; el resto, profundamente político.
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