Sindicatos denuncian restricciones a la prensa internacional en La Guaira
Sindicatos denuncian restricciones a la prensa internacional en La Guaira En La Guaira, donde los edificios todavía crujen tras los dos terremotos, la otra grieta se abrió entre el derecho a informar y el control del relato oficial. En plena zona de desastre, el acceso de corresponsales internacionales fue cortado por 48 horas.
Gobierno: cordón sanitario… y mediático
Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), el Ministerio de Comunicación e Información (Minci) notificó que la suspensión obedece a “razones sanitarias y para disminuir los ruidos durante las labores de rescate”. Es decir, la narrativa oficial presenta la medida como un sacrificio temporal en nombre de la salud pública y la eficacia operativa.
El diseño inicial incluía control estricto: acreditación en Caracas con brazalete y código QR para entrar a La Guaira, y traslados en autobuses oficiales escoltados por cuerpos de seguridad. La suspensión afecta precisamente ese puente organizado hacia la zona cero.
Sindicatos y ONG: la emergencia no se resuelve silenciando cámaras
Para el SNTP y la ONG Espacio Público, lo que el Gobierno llama protocolo es, en realidad, un cerrojo informativo. Ambas organizaciones denunciaron que la decisión “limita el trabajo de los corresponsales internacionales” que viajaron para cubrir la tragedia de los terremotos del 24 de junio.
El sindicato advierte que “impedir la cobertura no resuelve la emergencia” y que, con el paso de las horas, la situación sanitaria puede agravarse mientras “el país necesita información verificada y oportuna, especialmente las familias de las víctimas”. También pone en tela de juicio que, mientras equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes entre estructuras colapsadas, el Gobierno opte por restringir el trabajo de la prensa extranjera.
Un viejo patrón en un nuevo desastre
Las organizaciones recuerdan que La Guaira se ha convertido en epicentro del rescate y, al mismo tiempo, de los controles y restricciones de acceso a periodistas. Lo que el Ejecutivo vende como orden y bioseguridad, los sindicatos lo leen como otro eslabón en un entorno “hostil para la prensa”, marcado por leyes que castigan la palabra y por un trato diferenciado que intimida tanto a medios nacionales como internacionales.
En un país acostumbrado a los apagones informativos, los escombros no son lo único que se intenta contener.
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