Diálogos de Bitsofía (Parte 1) — 26.03.26
- Bitsofía — Sesión 1: Historia monetaria y el dinero como herramienta de control
- Preámbulo: la plantilla y la visión de red
- Lectura inaugural: historia monetaria
- Debate abierto: el bastón de la palabra
- Sobre la privacidad y el anonimato de Bitcoin
- Reflexión personal: Bitcoin como herramienta de emancipación
- El origen del dinero: ¿trueque o crédito?
- Bitcoin frente al oro: portabilidad e inconfiscabilidad
- El dilema de la libertad: ¿cómo lidiar con el mal uso?
- Justicia sin autoritarismo: contratos, contrapoderes y el ejemplo histórico
- Nostr como ejemplo práctico de moderación descentralizada
- Inteligencia artificial como igualador
- Nostr y la responsabilidad individual
- Universos pequeños: la escala humana de la descentralización
- Bitsofía — Diálogos (Parte B)
- Libertad, responsabilidad y contenido en plataformas abiertas
- La educación como raíz de todo
- El control estatal sobre la educación
- El problema de la escalabilidad
- Simplificar en vez de escalar
- Crear en paralelo al sistema, no derrocarlo
- Nostr, libertad y responsabilidad individual
- Dependencia del sistema versus independencia
- Valores universales y democracia
- El perfil híbrido: aprovechar el sistema y construir fuera
- Educación familiar y llevar la contraria al estado
- Contraeconomía y agorismo
- La financiación histórica de la educación
- Decrecimiento, monopolios y el estado
- La tiranía de la mayoría
- No necesitas poseer, puedes usar
Bitsofía — Sesión 1: Historia monetaria y el dinero como herramienta de control
Preámbulo: la plantilla y la visión de red
He intentado hacer una plantilla para tener una dirección. Esto es una opción, no tiene que ser exactamente así. Es un eje troncal que sería Bitcoin: de dónde venimos, cómo surge Bitcoin y a dónde nos lleva. Aquí en el eje he puesto BTC, y ya he enganchado una cosa que a mí me gusta personalmente — cada uno que vaya poniendo la suya o que lo piense, y después lo ponemos.
Lo de las ciudadelas es una cosa que me hace mucha gracia. Hace mucho tiempo que Max Keiser lo había hablado, hace muchísimos años, sobre en qué acabaría convirtiéndose. No sé en qué punto estamos, pero me hace gracia. Es una red resiliente, una red descentralizada, y todo lo que se promueva en un sitio — incluso economía circular — puede conectarse con otros, sin depender de leyes de comercio exterior. Lo que se aprende en un sitio se puede llevar a otro y es más resiliente.
— ¿Se quiere montar un país en El Zaire? Ahí tiene que estar involucrado una vez más.
— Es que tiene una hoja de ruta, pero eso ya es un estadio mucho más allá.
Oye, cada uno aquí, como nosotros, pues tenemos un mercado circular, tenemos conocimiento, tenemos software, tenemos activos. Pues eso: traspasarlo a otras ciudadelas en otros países o cerca, y que eso fluya. Y no depender de lo que es el estado.
— Yo eso, como idea, me mola mucho, pero lo veo superutópico. A la práctica lo puede hacer muy poca gente. Porque al final uno tiene su vida, su familia, sus amigos, y dejar todo para irte a otro sitio… Yo creo que poca gente.
— Pero una cosa es lo del país, que para mí es el extremo. Más realista y más tangible son estas comunidades que hacen cosas y que intercambian con otras comunidades. Por ejemplo, conocemos a la gente de Berlín, conocemos a la gente de París. Si hay cosas que se hacen, replicarlas. El efecto red da mucho más valor a las cosas que se hacen. Eso es un poco el concepto.
Bueno, yo creo que esto lo podemos desarrollar más adelante. Lo que salió es que tendríamos que empezar por el principio. La idea es que viniera gente nueva, porque aquí más o menos todos ya sabemos de dónde se parte: la historia del dinero, cómo ha ido avanzando. La gracia era cómo entra la gente, cómo conseguimos que venga.
Lectura inaugural: historia monetaria
Bueno, gracias a todos por acompañarnos hoy. Voy a leer el tema de hoy.
Hoy es la primera sesión de Bitsofía, y hablaremos sobre historia monetaria: el dinero como herramienta de control.
— Acércate el micrófono. Es que le estabas tapando con las hojas.
— ¿Lo quito?
— No, quitarlo no, porque si vienen otras personas lo necesitamos.
El dinero no siempre ha existido como lo conocemos hoy. Ha ido evolucionando según las necesidades de las sociedades.
Primero, intercambio directo. Al principio las personas intercambiaban bienes y servicios directamente: grano por animales, etcétera. El problema era encontrar a alguien que quisiera exactamente lo que tú ofrecías.
Segundo, dinero mercancía. Se empezaron a utilizar objetos con valor propio como medio de intercambio: sal, oro, plata. Especialmente metales preciosos, por ser duraderos y escasos.
Tercero, monedas metálicas. Los estados empezaron a acuñar monedas para garantizar su peso y pureza. Aquí ya aparece una primera relación entre dinero y poder político.
Cuarto, papel moneda. Los billetes representaban una promesa de valor, normalmente oro guardado en reservas. Con el tiempo se abandonó el patrón oro.
Quinto, dinero fiduciario. El dinero actual no tiene valor por sí mismo, sino porque los gobiernos dicen que lo tiene y la sociedad confía en ello.
Sexto, dinero digital. Hoy la mayor parte del dinero son números en bases de datos bancarias. Ya apenas es físico.
¿Por qué el dinero se ha convertido en herramienta de control?
Con esa evolución, el dinero ha pasado de ser una herramienta práctica a tener implicaciones de poder.
Centralización. Los gobiernos y bancos centrales controlan la emisión de dinero. Esto les permite influir en la economía: inflación, tipos de interés, etcétera.
Dependencia del sistema bancario. Para operar en la sociedad moderna necesitas una cuenta bancaria. Esto da poder a instituciones que pueden limitar o supervisar el acceso al dinero.
Trazabilidad y vigilancia. El dinero digital permite registrar todas las transacciones. Puede ser útil contra el fraude, pero también abre la puerta a un mayor control.
Inflación y política monetaria. Cuando se imprime dinero, el valor de los ahorros disminuye. Esto afecta especialmente a la población con menos recursos.
En resumen, el dinero ha pasado de ser una herramienta neutral a un instrumento que también puede reflejar y reforzar estructuras de poder.
La esperanza: Bitcoin
Bitcoin aparece en 2009 como un protocolo alternativo con características distintas.
Descentralización. No depende de ningún gobierno ni banco central. Funciona sobre una red distribuida.
Oferta limitada. Solo existirán 21 millones de bitcoins. Esto evita la inflación causada por la emisión arbitraria.
Resistencia a la censura. Nadie puede impedir que realices una transacción si tienes acceso a la red.
Autocustodia. Puedes ser tu propio banco, controlando directamente tus fondos, y ni el estado más poderoso te los puede requisar.
Aunque Bitcoin genera esperanza para una mayor libertad económica y social, también hay que tener en cuenta: volatilidad alta, no es fácil de utilizar por todo el mundo, regulación creciente por parte de los estados, y que puede ser rastreable — no es totalmente anónimo.
Conclusión. La historia del dinero es también la historia del poder. Quien controla el dinero tiene una gran influencia sobre la sociedad. Bitcoin representa un intento de separar el dinero de ese control centralizado, ofreciendo una alternativa más abierta. Sin embargo, todavía está en evolución, y su papel futuro dependerá tanto de la tecnología como de cómo la sociedad decida utilizarlo.
Debate abierto: el bastón de la palabra
La idea es que todo el mundo tiene la posibilidad de hablar. Si tienes algo que decir, adelante. Si no, no pasa nada. Pero es verdad que hay gente que se queda a veces un poco más callada.
— Voy a pasar de momento. No me parece discrepar en este tema.
— ¿No discrepas?
— Los cascabeles solo se mueven cuando se pasa el bastón. Si se deja quieto, no se mueven.
Sobre la privacidad y el anonimato de Bitcoin
Yo, de lo que has comentado, lo único que en ocasiones me pregunto si es del todo positivo es que en cierto modo no sea anónimo al cien por cien. Es decir, que haya un rastro. Es cierto que tiene cosas positivas — como, por ejemplo, si están cometiendo delitos muy graves, perjudiciales para la sociedad, que se pueda llegar a saber de dónde procede — pero a lo mejor ni en eso. Es lo que a veces me echa un poco para atrás: que no pueda ser anónimo al cien por cien. Pero ya está.
Bueno, ahora que me ha venido el palo: claro, de Bitcoin puede que no te gusten algunas cosas o que creas que mejorarían otras, pero al final es como eso. Tienes que aceptarlo con todas sus virtudes y sus defectos. Bitcoin no puedes cambiarlo tú; Bitcoin te cambia a ti. Tienes que aprender a lidiar con la trazabilidad, saber lo que estás haciendo en todo momento, de dónde viene la transacción, quién te la ha mandado, y entonces poder usarla a tu manera con confianza. Si sabes lo bueno y lo malo, sabes lidiar con ello para usarlo a tu beneficio.
Por mi parte, añadir que a nivel técnico, si Bitcoin no llegase a ser tan privado como Monero, esto ayuda a que, si el código no fuera bien o hubiera una mala intención, en el caso de Monero tú no sabes absolutamente nada de lo que está pasando. Pero en Bitcoin sí hay trazabilidad y puedes comprobar que realmente los outputs se reparten como es debido, que no se está creando dinero de la nada y que todo cuadra dentro del ledger.
— De lleno, de lleno.
Reflexión personal: Bitcoin como herramienta de emancipación
Yo quiero hacer un comentario, una reflexión que me hago a mí misma también, pero la comparto con todos. Sobre lo que has dicho de las características de censura, de privacidad, de descentralización: yo, por ejemplo, entré en Bitcoin porque me llamó la atención como tecnología desde el lado político. Desde el lado de haber vivido situaciones en las que te embargan, o cuando estás completamente cancelada. Hay ciertos estamentos y estructuras de la sociedad que controlan nuestra vida en todos los niveles. Te cancelan.
Entonces, ahí fue mi interés por Bitcoin. Cuando hablamos de censura, cuando hablamos de descentralización, yo me planteo eso: en el día a día, ¿cómo estoy usando Bitcoin para mi privacidad, para mi anti-censura? Porque yo no quiero ser censurada. Esas propiedades que tiene Bitcoin hay que apropiárselas y hacerlas propias. No tanto como un plan donde para todo el mundo es igual, porque no es lo mismo — cada uno tiene su background, cada uno tiene su historia.
Pero hacer esa reflexión: con Bitcoin no nos censuran. ¿Cómo lo aplico yo en mi vida? Es descentralizado. ¿Cómo descentralizo mi vida, tanto privada como pública? ¿Qué es lo que consumo? ¿Qué es lo que compro? También la economía circular. Bueno, todo eso: una reflexión sobre lo que has dicho, y muchas gracias por hacer esto. Bien, Bitsofía.
El origen del dinero: ¿trueque o crédito?
Yo tenía varios comentarios. El primero es sobre la evolución del dinero. Hay una teoría de que empezó con el trueque, pero en realidad yo creo que empezó con el crédito. Porque el trueque es algo tan difícil — como de hecho dices tú: si yo tengo pescado y tú no necesitas pescado, tenemos un problema. Pero en una comunidad de un pueblo, de 150 personas — el número de Dunbar —, realmente alguien llevaba un libro mayor. Se anotaba: “Rafa le debe a Ana tantas cosas, o tantos kilos de no sé qué.” Y eso ya es dinero. Eso es crédito, basado en la confianza. El problema es que eso no escala, y por eso necesitas otras herramientas.
Bitcoin frente al oro: portabilidad e inconfiscabilidad
El segundo punto que quería tratar es que Bitcoin no es el primer intento de todo esto. El oro, por ejemplo, también es neutral: no necesitas a nadie que te diga nada. Si tienes unos gramos de oro, unas pepitas de oro… Hay un pueblo en Venezuela donde son mineros y puedes comprar café con pepitas de oro.
El problema es todo el entramado financiero que se ha montado encima. Y lo bueno de Bitcoin, la diferencia respecto al oro, es la portabilidad. Fíjate lo que pasa ahora en los Emiratos Árabes: gente que se iba, un jet privado valía 35.000 dólares, pero claro, si tienes que llevarte 10 millones de dólares en oro, igual necesitas otro jet privado, porque pesa mucho. En cambio, con 12 palabras te lo puedes llevar a donde quieras. Esa es la parte tecnológica que es genial: puedes pasar valor de un sitio a otro prácticamente al instante — bueno, 10 minutos de media — y nadie te lo puede impedir. Eso me explota la cabeza.
Respecto al tema de la privacidad, yo creo que necesitas la transparencia. Porque en realidad hay 21 millones. Tú puedes coger un nodo, poner un comando y saber cuántos satoshis y cuánto dinero hay exactamente — una query perfecta, te lo va a dar perfecto. Por eso es tan transparente. Pero luego hay capas que te pueden dar bastante privacidad. A lo mejor no el cien por cien, pero bastante. El Lightning, por ejemplo: todas esas transacciones en Lightning son muy difíciles de rastrear. Hay herramientas de ofuscación, etcétera.
— Es un poco batiburrillo, sí. Pero lo primero, sobre la privacidad: claro, ¿cómo lo auditas? En Monero ese ha sido uno de los problemas. ¿Cómo sabes que no hay alguien minando de más? No se puede saber. Tienes que jugar todo el rato con eso. Yo con Lightning creo que ya va perfecto.
— Yo te iba a decir otra ventaja respecto al oro: la inconfiscabilidad. El oro, en verdad, un estado va a tu casa, te lo quita y ya está. Pero mira el caso de ese tío que ha salido ahora: lo metieron en la cárcel porque compró 6.000 bitcoins hace no sé cuánto. Ha salido ahora, 15 años después, y tiene 35 millones. Lo tenía ahí: no pudieron confiscarlo, no pudieron hacer nada. Sí, se ha chupado 15 años de cárcel, eso se lo ha comido, pero no han podido quitárselo de ninguna forma.
— Bueno, en verdad el tío era un mafioso, tenía otras cosas que evidentemente no eran buenas. Le pedían dónde estaba todo, y nada.
— Sí, sí, el tío era un perla. Pata en suciedad.
El dilema de la libertad: ¿cómo lidiar con el mal uso?
Yo solo iba a decir, con lo que comentabas de la libertad, cómo la aplicas, voy a ir un paso más allá, al modo más difícil: al revés. Tú usas Bitcoin para el bien, pero ¿qué pasa cuando alguien lo usa para el mal? Bitcoin te da mucha libertad, pero cuando alguien…
— Es neutral.
— Claro, pero me refiero: ¿qué mecanismos o estructuras debería tener la sociedad para coartar la libertad de otro cuando este está haciendo algo que objetivamente es malo? Voy a matar a otra persona: eso es grave. Nuestra idea de libertad, ¿cómo se coarta la libertad de esa persona sin ser autoritarios? Porque una vez has caído en el poder de censurar a alguien, ya vas a querer hacerlo siempre. Voy más allá, ¿eh? No estamos en este estadio ni de coña, estamos en el primero de intentar conseguir esto. Pero luego, con esta sociedad, ¿cómo lo hacemos? Yo lo veo súper difícil y no tengo la respuesta.
— ¿Cómo coartamos la libertad sin ser autoritarios? Es muy difícil.
— Ya, pero el consenso…
— ¿Cómo lo estableces en este caso?
Aquí mismo tenemos una pequeña muestra de energía en este momento. Está alguien que nos dirige. Si ahora uno se le va la cabeza y le pega una paliza a otro con un palo, todos diríamos que ha sido un acto reprochable. Y entre todos le habríamos coartado su libertad para hacerlo. Un consenso.
— Pero no lo ha vivido como su problema.
— Bueno, no tiene la libertad de irse sin consecuencias.
— O sea, que si alguien mata a otro, los demás pueden decidir, como en la Edad Media, ponerlo en un cepo, y ese tío va a tener que quedarse ahí. Le tiramos tomates a la cabeza porque es muy malo.
— Si alguien quiere matar, tenemos unas normas en esta sociedad. ¿Y cómo se establecen?
— La moral. No viene del universo.
— ¿Cómo trabajamos con esa censura?
Justicia sin autoritarismo: contratos, contrapoderes y el ejemplo histórico
Yo creo que eso… la idea de esta primera sesión era debatir sobre el dinero como tal. Está claro que se ha ido un poco de madre, pero sigue, sigue. Quien quiera rebatir o añadir, que diga su punto.
Para mí siempre ha sido una de las grandes dudas. Cuando pasan cosas que objetivamente son terribles — abuso infantil, por ejemplo —, ¿cómo lo tratas?
— Lo matamos.
— ¿Y si no es verdad? Es que en la Edad Media ya lo decían: la Inquisición hacía juicios menos arbitrarios que el pueblo llano. Porque el populacho, si lo dejaban, mataba directamente. ¿Cómo sigues un proceso judicial serio? Porque si no, aquí cualquiera te puede acusar, le pegan de palos, y luego resulta que era mentira.
— No confundamos arquitectura con justicia.
— Me refiero a: ¿qué mecanismos tienes para aplicarla a la realidad y a la práctica?
En una comunidad tienes que tener algún tipo de delegación.
— Entonces ya estás cediendo poder a otra persona.
— Debe haber un contrapoder. Esos son los mecanismos de los que hablo. Pasaba en el Renacimiento con las ciudades-estado. Es despotismo ilustrado. Los Medici eran mercenarios del poder. Al final eran varias ciudades que, en lugar de tener el ejército en su poder para que los ciudadanos no se levantaran, contrataban mercenarios para atacar.
— Sí, pero pasaba que los mercenarios luego se les subían a las barbas.
— Podrías hacer un contrapoder con esos mercenarios, pagarles. Y que hubiese en un escrow un dinero que, si ellos violan el contrato del escrow… eso es a lo que me refiero: estos son los mecanismos que creo que tenemos que construir. Y con Bitcoin se puede.
— A lo mejor con un dinero fiat no se puede, pero con Bitcoin puedes montar un escrow con varias firmas. Le pagas a un equipo de policías que son mercenarios — que al final los policías actuales también son mercenarios. Si no hacen lo que dice el contrato…
— ¿Es un contrato ético?
— No, es un contrato firmado. En un mundo de anarquía no hay leyes, pero hay contratos. Es que confundimos anarquía con caos. Anarquía es, por ejemplo: oye, si tú quieres estar aquí, hay unas normas. Tienes que hablar con el bastón y tal.
Hay un contrato. Y además un contrato que tiene que permitirte salirte del contrato. Que es justamente la libertad: el opt-out. Decir “oye, yo no quiero ser de España” o “yo no quiero ser de Cataluña.” Pues me voy, ya está. O “me divorcio, no quiero seguir casado.” Pues me voy.
Nostr como ejemplo práctico de moderación descentralizada
Yo quiero sacar el tema de Nostr, porque esto está muy interesante pero vale, pongamos un ejemplo real. ¿Qué está pasando? En Nostr, ¿cómo aplicamos todas estas medidas — que no las quiero llamar censura — a gente que puede hacer daño a la red haciendo cosas que no son éticamente correctas? Lanzo la pregunta.
Recapitulando lo del dinero: yo creo que el dinero no deberíamos censurarlo en ningún momento. Debemos alabarlo y dar gracias de que podemos usarlo y de que las transacciones no son reversibles. El dinero por un lado debemos dejarlo totalmente que fluya, que no haya nadie que lo controle. Aunque estén matando niños o lo que sea, al final lo van a hacer con otro dinero. No podemos desear algo que es imposible.
Volviendo a Nostr: de manera práctica, hay listas negras que se comparten. Todos los relays acceden a esas listas, y al que está publicando contenido malicioso — llamémoslo ilegal, mal visto por todo el mundo —, esas listas son públicas y todos los relays pueden copiarlas. La lista se va actualizando y te dice que tal contenido es spam. ¿Quieres verlo? Tienes la opción de verlo o de bloquearlo totalmente. Es tu opción todo el rato, y depende de tu relay. Si tú tienes tu propio relay, pones tus normas totalmente.
— Claro, tus filtros.
Entonces, ya con eso copias las listas o no, según quieras. Por ejemplo, en el mío las copio. Esos bloqueos son necesarios, porque yo he visto sin bloqueo y ahí hay unas cosas que no querrías ver en ningún caso. Vídeos y audios de contenido de abuso.
— Sí, eso existe. Cuando te conectas a relays chungas hay cosas chungas.
— La pedofilia, exacto. Y hasta puedes meterte en un lío: si no lo haces bien y te detectan descargándote contenido… Son cosas que no nos interesa ver, a mí por lo menos. Y entonces elijo eso.
Cada uno elige su contenido, en realidad. O te conectas a un relay que te afina tu contenido si no tienes la posibilidad de tener en tu casa un mini PC sirviendo todo el rato, o contratas un VPS y te instalas tu relay. Y si estás de viaje, tienes tu propio relay incluso en el móvil — aunque te consume mucha batería. Pero opciones hay, cada uno tiene que ver.
Inteligencia artificial como igualador
Y ahora, con inteligencia artificial estamos súper avanzados en todo. Es algo que se descubre, algo que se expande. Es como la pólvora: todo el mundo estamos al mismo nivel ahora. No hay ese que destaca y dice “¡hostia, yo controlo esto!” No, es que a los otros les falta un poco de usar la IA.
Siento sacar este tema, pero es lo que debemos usar para equilibrar nuestra sabiduría en todos los ámbitos. Vale que cedes la privacidad y tiene un tradeoff de que tu suministrador del modelo sabe lo que te interesa si le cuentas demasiado, pero si usas los gratuitos para algunas cosas, hay truquillos: no le vuelques todo a uno, sino diversifica los temas para que no tenga un perfil completo de ti. Y cualquier duda que tengáis, es lo mejor.
Yo tengo un grupo de Telegram donde le podéis hablar al bot, porque me sobran tokens y ahí podéis usarlo. Además, yo aprendo con vuestras inquietudes — es retroalimentación de todos.
Nostr y la responsabilidad individual
Yo quería comentar el tema de Nostr. Pienso igual que lo de la IA: la libertad conlleva responsabilidad. Hay que cambiar un poco el paradigma. Un usuario mismo — yo lo veo como una aplicación tipo Twitter —: si algo no te gusta, puedes decir “yo denuncio, este tío me está haciendo spam, está poniendo fotos que no deberían estar.” Dentro de mi moralidad, dentro de lo que yo considero que no es correcto, lo indico. Me creo mi propia blacklist, mi lista negra, y a ese tío no lo veo.
— Sí, lo muteas, exacto.
Entonces otra persona puede ver “huy, esta persona está publicando cosas y tiene como una marquita.” Está marcado por algo. Y tú puedes ver su perfil y decir: “tal persona lo ha marcado porque ha hecho esto, tal otra persona lo ha marcado por aquello.” Tú tomas la decisión al final: si esa persona, para ti, quieres verla o no quieres verla. Pero ya es decisión de cada uno.
Está claro que cuando hablamos de niños pequeños, ahí habría que hacer un trabajo mayor. De cara a relays, como comentábamos: utilizar relays más curados para que los usuarios más jóvenes no se puedan encontrar determinados contenidos que para su edad no deberían estar. O gente que, por su sensibilidad, quiera evitar encontrar determinadas cosas, pues que se conecte a relays que permitan ese tipo de filtros serios. Pero que desde el principio tú quieras tomar la decisión: con Nostr puedes.
El tema de la IA también ha abierto el melón. He probado OpenCode, que me parece bastante privado en algunos aspectos. Puedes conectar modelos, es open source, puedes conectar Claude y demás. Y había algo más, pero se me escapa ahora. Me falta diversificar los proveedores.
Universos pequeños: la escala humana de la descentralización
Sobre los relays, soy muy novato porque solo utilizo Nostr como usuario básico. No sé ni buscar relays, tengo la lista de gratuitos. Pero me conecta con lo que antes hablábamos de la forma de organización de comunidades. Creo que para que funcione tiene que ser en universos pequeños, no estados ni regiones grandes. Cuanto más pequeños sean los universos, más fácil es el consenso de entendimiento.
Me cuadra con lo de Nostr: si hay un tío o un relay metiendo basura en el sistema, entre todos lo podemos filtrar, lo podemos captar. Cada uno lo mutea por lo que sea, porque no le gusta, y si la mayoría lo va haciendo, pues al final nos lo cargamos. Si la red de relays fuera muy complicada, no lo sé. Pero en definitiva, creo que es un buen ejemplo: Nostr como funcionamiento de comunidad, trasladado a lo que hablábamos antes. Y tiene que ser en universos pequeños. Esperemos que crezca mucho, pero los universos más reducidos son más fáciles de llevar — evidentemente no de controlar, sino de llevar.
Bitsofía — Diálogos (Parte B)
Libertad, responsabilidad y contenido en plataformas abiertas
Estoy completamente de acuerdo con lo que han dicho los compañeros aquí. Doy personalmente un dato: por ejemplo, cuando hay un cambio de aplicación siempre se generan estas dudas. Cuando la gente quería pasar de WhatsApp a Telegram, decía que en Telegram le salían cosas de sexo, y había mucha gente que catalogaba a Telegram como algo dañino. Es un poco un llamamiento a la responsabilidad del usuario. Si yo encuentro cierto contenido, eso significa que hay más libertad para que yo pueda buscar lo que me interesa. En Telegram es muy fácil encontrar grupos que me interesan, que nadie me ha invitado, nadie me ha dicho nada, pero ahí aparecen. En cambio, en WhatsApp pues todo está capado, necesitas una invitación de alguien, un enlace… al final es un esquema cerrado. Telegram es una búsqueda abierta. Y bueno, habrá cosas con las que estoy de acuerdo y cosas con las que no, pero existen, están ahí. Hago un llamamiento a la responsabilidad de cada uno de decir si quiero o no quiero consumir eso.
Y en Nostr en especial, la primera vez que entré dije “ostia, aquí hay de todo”. Pero también hay formas de seleccionar lo que tú quieres realmente. Miro lo que postean las personas que conozco o la gente que ya sigo, porque sé que es lo que me interesa ver de la red de Nostr. Cuando ya quiero curiosear, me pongo con todo el contenido y digo “ostia, me quiero salir de aquí porque esto no me gusta”. Es eso, ¿no? Ver lo que a cada uno le entra y ser responsable de eso.
Con el tema de las blacklists, de todas formas, el que estaba metiendo basura puede siempre crearse otra identidad y seguir metiendo basura. O sea que al final es la libertad. Aunque también es verdad que tú puedes tener relays cerrados, donde solamente pueden entrar determinadas personas, con una whitelist. Y sabes que en ese entorno no va a haber esa basura.
La educación como raíz de todo
Yo creo que se ha hablado aquí de algo que es un melón que hay que abrir. Todos hablan de la responsabilidad, pero yo creo que todo se resume en educación. La educación que recibes son tus valores, tu moral, tu ética… todo depende de la educación. Y es un melón enorme para abrir.
Esto ya lo decía Kropotkin, que es un anarcocomunista —bueno, tenía sus reflexiones que a mí me parecen buenas—, y es que el anarquismo en verdad solo se puede dar en una sociedad educada. Porque en una sociedad lo que él llamaba “tribalizada”, lo que decía en el siglo XIX, es como imposible. Si tienes una sociedad analfabeta no puedes pretender que se autogestione muy bien, porque no funciona. Eso suena muy bien, pero tiene que ser una sociedad alfabetizada y con cierto nivel.
Entonces esto es un melón muy heavy porque, hablando del dinero, el poder y tal, ¿qué hacemos con la educación? Porque claro, si creamos un sistema anarquista, todo el mundo debería tener ese medio de educación. Pero ¿qué valores, qué moral o qué ética le impones? Todo esto es super abstracto.
Y aquí en Cataluña se dio a principios de siglo con los anarquistas. Había muchas escuelas, claro, que eran de la izquierda, pero eran escuelas que se abrían sin la Consejería de Educación y sin nadie por encima. Era peña que decía “vamos a enseñar a hablar y escribir a la gente”. Claro que tendrían su sesgo, eso es evidente. Pero por la tarde nadie estaba por encima de ellos. En mi barrio había varias que ahora son coles públicos normales; empezaron así. Era gente que por la tarde daba clase, y en la clase había niños, había mayores, había de todo, y se autoorganizaron y lo hicieron.
Yo creo que debemos crear estas estructuras. El tema de la moral y la ética también dependerán de cada zona y de cada sitio. Pero creo que más o menos hay valores que se van a compartir: el no matar, no sé qué… más o menos son valores universales. Lo que decíamos de abuso infantil, creo que esto en ninguna sociedad se va a ver bien. —Aunque los griegos clásicos… bueno, bueno. —Habría otro melón: ellos también tenían su moral y su ética, que era un poco especial.
El control estatal sobre la educación
Eso también es un poder político que nos han impuesto. La educación del estado está cerradísima: “esto es lo que hay, vamos a dar esto, esto, esto y esto”. Yo creo que habría que dar libertad. Los profesores no son imbéciles. A ver, saben qué hacer con sus niños, para eso han estudiado. No van a ser un robot que coja el plan de educación y lo vuelque en unos exámenes estandarizados.
Después, todo esto al final se trata de educación. Lo que decíamos de censura o no, tal cual, depende de la educación que tenga la gente. Porque si la mayoría decide censurarlo, se va a censurar, porque la mayoría ha recibido esa educación. O cada individuo puede decidir por sí mismo, y si son muchos, pues bueno, eso es lo que hay.
El problema de la escalabilidad
Solo quería añadir una cosilla más. Cuando te referías a las comunidades pequeñas y tal, es otro de los grandes problemas que le veo a las economías circulares y todo esto. Sé que voy más allá, pero ¿cómo le escalamos? ¿Cómo fabricas un coche? ¿Cómo fabricas un avión? ¿Cómo fabricas un satélite? Por supuesto que necesitamos fabricar. ¿Y el internet, cómo se sustenta con economías circulares? A día de hoy, como yo lo veo en mi mente, es inabarcable.
—Lo que decía la famosa… un avión tiene miles de componentes. ¿Cuánto abarca la cadena de suministro de un avión? No tiene ningún sentido. Si lo miras, dirías “madre de Dios, desde dónde se ha sacado el aluminio procesado”. Pero es por todo, es una locura.
—Porque hay la división del trabajo, claro.
—Sí, sí. Pero hay tanta complejidad que es difícil. Y sé que estoy haciendo de abogado del diablo para que veamos los problemas y que podamos intentar pensar cómo se podría estructurar eso. Yo de primeras lo veo… bueno, no sé. La línea de montaje actualmente funciona a base de estados políticos, de sociedades controladas.
—¿Y no podrían comunicarse miles de comunidades de todo el mundo, con valores, con ética, con moral distintas? Eso está ocurriendo, se está viendo. Podría ser. Estamos en la era de la comunicación, podemos crear… Es que la economía tiene que ser circular. Si, por ejemplo, trabajamos con Bitcoin, esa economía circular sería enorme.
—Sí, sí, sí. Aunque sean pequeñas, como pasa con Bitcoin, tenemos compartidos movimientos con valores. Ya son 15.000 personas.
—Vale, ¿pero para fabricar coches? No sé. Sabes que una comunidad puede ir a la contra si ellos deciden que esto va a ser así. Son 15.000, ¿qué van a hacer todas las pequeñas comunidades de alrededor? Tienen un peso ridículo.
—Claro, no, no. Es eso, yo hago de abogado del diablo y estoy pinchando para que las ideas puedan verse.
Simplificar en vez de escalar
Ya hace rato que va saliendo un tema y quiero comentarlo: la complejidad y el escalar de estas estructuras que comentáis, que puede llevar Bitcoin. Yo voy pensando que no, que no es el camino. El camino, la solución, tiene que venir de mi pequeño efecto, de simplificar. Porque si no, esto es inabarcable.
De hecho, pienso que estamos en el momento que estamos por la grandiosidad y lo incontrolable que es todo. Pienso que hay como que volver con todo lo aprendido y con toda esta tecnología que nos permite ir a la Luna, pero no nos vayamos a la Luna, quedémonos aquí y hagamos a pequeña escala.
Por ejemplo, ahora se construyen unos 200.000 coches al año. ¿Se necesitan todos estos coches? ¿Se necesita que en cada casa haya tres coches? Hemos pasado de que mis abuelos no tenían coche a que en mi casa ha habido un coche para cada miembro de la familia. Bueno, quizás ya se está recogiendo eso. Pero para mí la idea es decir “vamos a hacerlo más pequeño”, porque lo hemos hecho tan grande que es ingobernable. Por mucha tecnología, por muchos recursos, por muchas cosas que haya, es tan enorme que no tenemos por dónde cogerlo. No nos sirve de nada que haya más avances, más recursos, más de todo, porque es tan inmensamente grande que es inabarcable. Un poco era eso.
Crear en paralelo al sistema, no derrocarlo
A mí os escucho hablar y digo, ¿os imagináis? Supongo que toda esta creación de comunidades más pequeñas sería en paralelo al monstruo que hay, porque supongo que no os plantearéis derrocar el estado. Porque entonces sí que me parece factible.
Ayer una mujer me decía: “Mira, nena, depende de cómo vaya el precio de la gasolina y esto, que podamos estar viviendo en una camper. Planteo los dos caballos con un carruaje”. Y yo como: “Pero, ¿y dónde metemos los caballos cuando vayamos a ver a mi padre al barrio?”. O sea, es broma. Yo creo que en el patio puede caber. Pero “¿cómo va a caber en el patio?”. Es absurdo, pero estuvimos un rato hablando de la posibilidad de comprarnos los caballos.
Pero sí, ese empequeñecer y ese volver atrás es como que el establishment cada vez te oprime más, cada vez te usurpa más tus recursos, y dices “bueno, supongo…”. Entonces es como una pregunta que os lanzo a todos: supongo que os imagináis la creación de esto a nivel paralelo, ¿no?
Nostr, libertad y responsabilidad individual
Bueno, a ver, varios puntos. Lo de los caballos no es ninguna broma. En el 2023 yo ya bromeaba con esto y la gente se reía, pero yo no estaba bromeando. En el 2023 ya hablaba de que nos querían quitar la movilidad y la libertad como seres humanos, y que dos caballos con un carruaje-camper, con calefacción, depósito de agua y placas solares, no es mala idea. Bueno, tema aparte.
Quería concluir con el tema de Nostr. Después de lo que habéis dicho, la conclusión a la que llego es que al final en Nostr la libertad depende de la responsabilidad de cada uno. Y eso ¿qué pasa? Que conlleva que haya gente que esté posteando cosas que no nos gustan. Eso también puede ser problemático o no, pero al final recae en tu responsabilidad. Y si no me gusta lo que posteas, pues blacklist, ya está.
Es muy curioso, porque estamos tan acostumbrados a que haya un padre, ¿no? En Instagram o en Twitter, si este tío me molesta, si lo que está haciendo es ilegal, se lo chapan. En Nostr no. En Nostr es como: bueno, pues es lo que hay, no me gusta, blacklist, y se acabó.
Y luego se me ha ocurrido una pregunta, que ya se ha hecho en verdad, pero la voy a formular: ¿la libertad es también aceptar que haya gente haciendo cosas que no nos parezcan morales? Claro, ¿qué pasa cuando alguien está posteando mierda que no la soporto, pero tiene libertad para hacerlo? ¿Y qué pasa cuando se pasa el límite de lo moral? Tema peliagudo, pero al final tú tienes la responsabilidad como usuario de decir “no quiero verlo” y no lo ves.
Dependencia del sistema versus independencia
Y sobre lo que decía María, al final me ha surgido otra pregunta: depender del sistema y seguir, o buscar el camino de independencia del sistema. Un curioso equilibrio, ¿no? Entre una cosa y otra. Yo supongo que lo mejor sería buscar la libertad sin sentir que eres tan dependiente del sistema.
Lo de los aviones, lo de los coches, todo eso… ¿Cuán necesario es tener que volar tan seguido? Depende de mi trabajo, ¿no? Si yo trabajo viajando pues igual sí es necesario, con aviones. Igual no. Pero habría que plantearse cómo solucionamos estos problemas, porque al final hay gente que trabaja con aviones y necesita desplazarse. O con coches. Yo vivo en una camper, por ejemplo, ¿pues qué hago, me compro un caballo?
—¿Las zonas de bajas emisiones?
—Claro, esas también están desincentivando el uso del automóvil, y eso hace que no haya recambios, o que quieran que te compres un eléctrico con lo que eso conlleva.
Valores universales y democracia
Bueno, alguien quiere decir algo. Han abundado varias cosas, pero voy a intentar sintetizar. Yo creo que se ha utilizado un mantra de “con la educación se soluciona todo”, y has comentado que había valores universales. Yo en eso no estoy de acuerdo, porque podemos ver sociedades donde se obliga a niñas a casarse con adultos y está bien visto.
—Yo lo he entendido como en el presente.
—Claro, si hablamos de valores occidentales, de acuerdo. Pero apúntalo, y así no hacemos de eso nuestra base.
—Vale, perdón. O sea, creo que no todas las sociedades tienen los mismos valores. Y es complicado. Pero desde mi punto de vista, hay que ir con cuidado porque, como comentaba él, la ética y la moralidad dependen de cada uno. A mí me parece bien una cosa y a ti mal.
Pero para resumir un poco, yo creo que al final la libertad —que se habla mucho— de cada uno empieza donde termina la del otro. Creo que eso, como síntesis, es con lo que me quedaría. Porque mientras yo no te afecte a ti, pues tú puedes hacer lo que quieras.
El perfil híbrido: aprovechar el sistema y construir fuera
¿Y cómo romper con el estado? Creo que con un perfil híbrido, en el que te aprovechas del estado en lo que puedes —en el sentido de que tienes un perfil dentro del estado—, pero luego con pequeñas comunidades o contactos de confianza puedes salir de ese estado. Precisamente es lo que yo intento llevar a cabo.
—Voy a contestar en dirección contraria. Lo del estado: yo creo que no deberíamos fijarnos como objetivo derrocarlo, sino competir contra él. No debemos desprestigiar lo que se ha construido, sino que queremos copiarlo, bueno, y potenciar otras cosas diferentes.
—Y lo del caballo me ha encantado, porque el caballo es como una de esas cosas que te planteas cuando ves cómo está yendo todo a mal, y entonces buscas una salida extrema para sacarte las castañas del fuego.
Educación familiar y llevar la contraria al estado
Lo de la educación lo habíamos dicho. Ah, y lo de María también: “No vayamos a la Luna, centrémonos en nuestro planeta”. Pues yo creo que no vendría mal del todo, pero intentar no perder de vista lo de expandirnos a otros planetas, a lo que sea. Porque ya que hemos llegado hasta ahí, vale, centrémonos en nosotros, pero no perdamos de vista otros objetivos más lejanos también.
A mí me hacía gracia que hay gente que denuncia al ayuntamiento cuando se cae con una baldosa. ¿Sabes? Me llamó mucho la atención, porque es en plan: te has caído tú, o sea, ¿no vas mirando? ¿Qué cojones te va a ayudar el ayuntamiento? Te va a dar una recompensa por haberte caído y lo vamos a pagar todos.
Y ayer estaba viendo en un comercio cómo iba uno del ayuntamiento y le decía: “Estamos ahora incentivando que pongas de decoración no sé qué de esta temática”. Y el otro decía: “No me interesa”. Y yo lo vi, y el del ayuntamiento: “No, no, no, es que te vamos a dar dinero para que lo pongas”. Y entonces como en plan: “No, no, te callas y me escuchas, que quiero que en tu local pongas esto”. Es como una cosa que te quieren influir a toda costa, y te lo tragas con patatas.
Y nosotros deberíamos competir contra ello proponiendo cosas más productivas, y no estar financiando —lo menos posible— lo que no queremos, y financiando de esa forma cosas que sí queremos. En nuestro círculo, financiar cosas que queremos, o hacer opt out: no financiar, intentar pagar lo justo para no llamar la atención de ese “¿este quién es, que ha desaparecido, que no gasta nada ni declara nada?”.
Yo soy partidario de la educación a nivel familiar. O sea, de homeschooling, de que cada padre eduque al hijo que han tenido. Yo así soy un poco a la antigua quizá. Y lo que llevo como filosofía es mirar lo que quieren prohibir para potenciarlo, ¿sabes? Por ejemplo, están muy en boga queriendo prohibir la educación familiar, pues yo quiero potenciarla. Quieren prohibir el vehículo propio, pues yo quiero vehículo propio de alguna manera. Las drogas, quieren prohibir las drogas… a mí me pasa lo mismo, le doy la contraria al estado, me encanta.
Contraeconomía y agorismo
Y si queremos proponer aquí algún sitio de quedadas, lo que habíamos hablado de un lugar donde hacer estas reuniones, que nosotros aportemos para ello… pues todo es ir escalando a un sitio mejor donde poder dar rienda suelta. Como las fiestas que hacemos una vez cada mes o cada dos meses. Eso está genial la verdad, ese es el primer paso que ya estamos dando.
—¿Cómo se decide?
—Alguien tiene que echarle narices y decir “mira, yo quiero proponer esto”, y que se le una la gente. Completamente orgánico. Yo creo que es lo justo y cómo debería funcionar. Cada uno es libre de asociarse, y si se crea suficiente cúmulo de gente como para poder llegar a hacer algo, pues adelante.
De hecho, el software libre funciona de esta manera. La gente cuelga software en GitHub, por ejemplo, que es un repositorio de software. A la gente le gusta, empieza a apuntarse, empieza a haber aportes, arreglos, nuevos desarrolladores. Y así es como surgen grandes proyectos, u otros que mueren por inanición porque la gente se ha cansado y han decidido ir a hacer otras cosas. Grandes proyectos han caído y otros nacen. Y esto es natural, completamente libre de decisión y completamente orgánico.
Yo creo que un poco esa filosofía es la que habría que llevar de cara a si se monta una contraeconomía, una ágora. Habrá unas fricciones con el estado, porque si se entera de que estamos montando aquí un mercado donde el dinero fluye y ellos no ven pasta, en algún momento va a haber conflicto. Pero es inevitable, eso va a pasar tarde o temprano. Pero es lo que hay: o eso, o no haces nada.
—Salir a la calle y pegarse de hostias contra la policía no es la solución.
—Y no hacer nada tampoco es la solución.
Pero yo creo que habrá menos hostias con una contraeconomía que si vas directamente a la calle. Por el tema del agorismo, al final habrá fricción seguro. Y la solución ahí es crear un efecto de llamada para que cuanta más gente haga contraeconomía, pues el estado muera de inanición en cierto modo. Porque al final, cabrón, si lo necesita también lo imprime. Pero al menos, imagínate que de repente, de un día para otro o a lo largo de un año, la gente deja de pagar los impuestos, deja de pagar IRPF, pasa de todas las facturas, de todos los papeles de Hacienda… llegaría un momento en que eso colapsaría. Eso es superidílico, pero al menos es más factible que montar una guerra civil. Algo menos radical: una contraeconomía de forma escalada, con más participación.
La financiación histórica de la educación
Por el tema de la educación que comentábamos, que al principio una sociedad sin educación… ¿quién financió la educación? Hace poco leí que sociedades un poco más adineradas, por ejemplo los mercaderes, les interesaba tener gente educada. Exacto, les interesaba que hubiera gente que supiera leer y escribir, y además necesitaban empleados que supieran contar. Necesitaban contables, y eso fue lo que impulsó una educación básica: aprender a escribir, aprender a leer. Gracias a Gutenberg también, bueno, ya después hay que avanzarlo un poco más.
Decrecimiento, monopolios y el estado
Oye, tengo un batiburrillo aquí de palabras clave que he apuntado. A ver, una que quería que no se me olvidara: lo que comentabas de que no necesitamos tanto, es decrecimiento. Pero claro, al estado no le interesa que decrezcamos, porque tiene la rueda montada de la economía global, de los impuestos y de todo esto. No nos tiene que dar nada de miedo el decrecimiento, porque es que tenemos una sobreproducción acojonante, muy bestia. Entonces ahí podríamos ser más creativos y montar una economía más pequeña, más saludable y más sana.
Y al estado sé que le tengo que meter caña, porque hay una forma de cargárselo: le quitamos el monopolio del dinero con Bitcoin, y le quitamos el monopolio de la violencia.
—¿Y cómo lo consigues?
—Ahí es donde hay que encontrar otras soluciones. La no violencia es una utopía, pero quitarle el monopolio de la violencia al estado… Si no hay estado, habrá otros tipos de violencia, pero no será tan salvaje. No podrá un Estado coger y tirarle un misil a otro lado porque tiene una forma de pensar diferente. Violencia siempre habrá, desde que el hombre es hombre. Sales a cazar y solo hay una pieza y somos dos. Pero de ahí a tirarle un misil al de al lado porque tiene una economía o una forma de pensar que no te va…
La tiranía de la mayoría
Ahí también entra el decrecimiento. Y había otra palabra clave que me había apuntado: lo de las mayorías y las minorías. Es complicadísimo. A ver, las minorías siempre salimos perdiendo. Yo me considero minoría en varias cosas de la vida. Pero es un tema muy complicado. Lo comenta muchas veces: la mayoría decide, bueno, ¿y qué pasa con la minoría? Porque la mayoría tiene que decidir. Imaginaros aquí: si siete u ocho decidís que yo no puedo beber cerveza, pues yo no puedo hacer nada. Es un tema complicadillo. Ese sí que es otro melón.
—La tiranía de la mayoría.
—Eso es la democracia. Es complicado. Aparte, es muy complicado criticar la democracia en público, es muy difícil.
—Yo también, pero criticar la democracia en público… mira, el tío con unos ojos de… “este tío”.
—Claro. Tengo un punto de que o todo es A o todo es B, o todo blanco o todo negro. Y hay momentos en los que digo: tío, hay caminos por el medio, vamos a buscarlos. No digo que sea fácil, pero los hay.
No necesitas poseer, puedes usar
Bueno, antes quiero un poco… a mí me gusta siempre mirar un poco arriba, a los ricos. Los ricos no tienen avión, pero usan avión. La gente que tiene mucho nivel adquisitivo… pues yo me planteo un poco eso. Una economía, una comunidad que no tenga por qué fabricarse un avión. ¿Para qué voy a fabricarme un avión? No tengo la gente, no tengo la tecnología, no tengo el sitio, no tengo la fábrica para hacerlo. Pero eso no significa que no pueda usar un avión.
Ahí está un poco el tema de la escalabilidad de las cosas y de intentar que no todos, por el tema del capitalismo y la atomización, tengamos que ser super guais en todo, fantásticos y poderlo todo. Bueno, pues a lo mejor no hace falta. Puedes usar un Mac que no te lo puedes pagar, pero si un amigo te lo presta… un poco por ahí, en plan broma.