Diálogos de Bitsofía (Parte 2) — 26.03.26

Transcripción completa del 2º encuentro de Bitsofía. Segunda parte: agorismo, contraeconomía, desobediencia civil, minería personal, trovadores y el cierre optimista.

Bitsofía — Parte C: Agorismo, estructuras paralelas y el camino por recorrer


El agorismo como estrategia revolucionaria

Y después lo que también han mencionado aquí: el agorismo. Estaría muy bien dedicarle un día entero, porque es bastante complejo. Pero en esencia es una teoría revolucionaria que no se basa en acciones políticas, sino en acciones de contraeconomía. Y para hacer contraeconomía lo que necesitas es creatividad — buscar nuevas soluciones a problemas antiguos. Normalmente, mira tú, suelen ser ilegales todas estas soluciones. Pero ahí está, ahí está un poco esa picardía de la contraeconomía.

Por eso lo de volver a las cosas pequeñas, porque el agorismo tiene diferentes fases. Una sería, por ejemplo, nosotros cuatro montamos un poblado, tenemos nuestra economía circular, pasamos de declarar impuestos, pasamos de todo. Nos hacemos aquí nuestra vida. Pero me interesa que tú, Rafa, me traigas el bizcocho o las patatas, y yo estoy haciendo otro tipo de conexión — un mundo que no tiene nada que ver con nuestra economía circular. Y tú estás conectado a su vez con otra comunidad que tiene otras normas diferentes. No hace falta radicalizarse, las fases del agorismo van paso a paso: primero un grupito, después expandir, expandir. En otro contexto tendría que radicalizarse, en el sentido de vivir sin declarar, sin tener una identidad. Pero no hace falta. Y tampoco hace falta plantearlo como derrotar al estado con ese objetivo. Simplemente el estado perderá todas las competencias y ya no va a ser útil. Dejarlo en un pequeño poder, y si alguien quiere estar ahí en el estado, pues bien, ya está.


El poder siempre se centraliza

Yo estoy de acuerdo en el sentido de que creo que hay como una ley: el poder tiende a acumularse y a centralizarse. Si alguien acumula mucha más proyección de violencia, puede tener más poder. De hecho, yo he aceptado que el estado va a estar ahí porque si no fuera este estado sería otro. Siempre hay una mafia que manda. Siempre. Si lo veis a lo largo de la historia, siempre hay una élite, una mafia que manda.

Entonces el agorismo lo que busca es tratar de tener una asimetría, tratar de ser más inmune a ese poder que está centralizado y tratar de quitarle el máximo posible. Una vez se podrá mucho y otra vez se podrá poco. Incluso en la naturaleza se ve un poco eso: nosotros, todos los mamíferos, estamos aquí porque un ratoncito muy pequeño, después del cataclismo cuando los dinosaurios superpoderosos murieron todos, estaba metido en un agujero. Y eso evolucionó a lo que somos ahora, porque consumía eficientemente, no era tan frágil, era muy adaptativo. Para mí el agorismo va de eso: de reconocer que ese poder va a estar ahí y que nosotros, en la medida de lo posible, incluso sin violencia, vamos a maximizar ser más inmunes a ese poder.


La resiliencia de lo simple

Pues mira, me viene muy bien atado con lo suyo y con Bitcoin, porque precisamente es una de las gracias que tiene: es pequeño y muy austero de la hostia. Lo hablaba antes — me pide un cacharrón y le digo que con una Raspberry Pi hace siete años, con un nodo 24/7 funcionando, sigue ahí. Y sigue funcionando porque es tan simple y tan básico que eso le da la fuerza de ser resiliente. ¿Cuánta gente tiene un nodo de Solana? Yo no conozco a nadie. Quizá hay alguien que lo quiera, pero yo no lo conozco.

Pero bueno, que me viene bien atado porque precisamente un Seat Panda o un Ferrari nuevo — pues en el apocalipsis yo prefiero un Seat Panda. Porque es tan sencillito, tan facilito, que con dos mierdas lo arreglas y a circular.

— ¡Si, un Dos Caballos!

— La C15, hace poco veía un vídeo que arrastraba una barra por ahí… ¡madre mía, la C15!


La confrontación con el estado y el desbordamiento social

Nada, es que he ido apuntando una locura de cosas y no sé ni bien por dónde pillarlo.

— No, ni yo tampoco.

— Y así eran mis apuntes, ¡y ala!

A ver, mi gran melón es lo que se va comentando aquí: paralelo al estado, tal, paralelo al estado… La confrontación va a estar, eso lo tenemos todos claro. Ellos tienen el monopolio de la violencia, y si vas más abajo cada vez hay más mierda: servicios de inteligencia, el ejército al final de todo. Entonces, ¿cómo te confrontas con eso sin un choque? Porque va a haberlo.

Lo que había apuntado es el desbordamiento social, que es la única forma en que han caído los estados siempre: porque hay tanto desborde que explota. Eso en Rumanía con Ceaușescu está grabado en YouTube — cómo de repente la gente se va acercando y el tío dice “mierda” y se tira porque es tanta gente que se desborda. ¡Y hostia, la policía! Durísima. Hacían escuchas a todas las personas, o sea, en los años setenta tenían a todo Dios registrando, escuchando las conversaciones y apuntando a mano, todo registrado. Era una dictadura brutal que petó por el desbordamiento.

— Como la Stasi en Alemania.

— Sí, exacto.


Crear estructuras de apoyo

Entonces, también tenemos que tener estructuras, porque ese desbordamiento es verdad que se lleva gente por delante. Creo que tenemos que montar estructuras que prevean eso. Y creo que dentro del mundo Bitcoin pasa muchas veces que hay poca gente que se haya confrontado de verdad al estado. Hay gente, pero muchos donde hay problemas de cárcel… Yo he estado con gente que ha tenido problemas y ahí ves cómo funciona el estado y dices: hostia, que a este tío lo van a meter en la cárcel por una tontería, pero como es política ya escala a otra cosa.

— Claro.

Pero tendremos que crear las estructuras sociales para que cuando a alguno de nosotros nos pase esto, se exponga, salga gente ahí dando la turra. Todo cambia por eso. Y para perder el miedo también, porque mucha gente quizás no se tira palante pensando “eso me va a pasar a mí”. En cambio, si hay una red buena, social, de estructura, de todos los nodos, de confianza — si te llega ese momento quizá tienes menos miedo, porque sabes que alrededor tuyo hay un montón de gente que te va a apoyar, que vas a tener una abogada, que vas a tener no sé qué.

Yo me acuerdo de que montábamos raves y tal para conseguir dinero, para pagar abogados de la gente. Y la gente ya lo sabía: “hay esta causa, bueno, pues sabes”. Pero eso tendremos que pensarlo en algún momento, tendremos que generar estas estructuras, porque las vamos a necesitar si realmente queremos hacer un cambio político-estructural, o llámalo como quieras.


El poder militar y la impresora de dinero

Porque en el fondo de todo eso está el ejército. Y petar la máquina del dinero supone acabar con los ejércitos modernos tal como los conocemos, porque así es como se financian — de la impresora. Porque si no, no aguantan mucho tiempo. Entonces eso acojona, porque no creo que la industria armamentística diga: “Ah bueno, una peña se ha montado unas economías paralelas y venden tomates por aquí, y no voy a hacer nada”, aunque tenga drones y control de todo. Enfrentarse a eso… hostia, es David contra Goliat.

Y creo que vamos muy flojos en estas estructuras. Mucho camino por recorrer. Se avanza mucho en el lado técnico, pero creo que este queda muy rezagado. Y cuando llega el choque de realidad con lo que hay, en la práctica real nos vamos a llevar unas hostias increíbles. Y eso es una cosa que a mí me da miedo.


¿Para qué quieres Bitcoin?

Ya, pero entonces — pues usa euros, no pasa nada. Dos mil tranquilos, usa euros.

— Claro, es la balanza. Por eso cuando mucha peña me dice “Bitcoin” le digo: pero ¿para qué lo quieres? O sea, el fundamento primero es: ¿para qué coño lo quieres? Si lo quieres para ganar pasta, bueno pues mételo en un ETF, decláratelo y listo, ¿por qué no? Si lo quieres solo para eso, perfecto. Pero si lo quieres realmente para cambiar las cosas, es donde todo cambia — pero tienes que planteártelo más en serio.


El desbordamiento como motor del cambio

Ya está, hay un montón de cosas aquí. Yo estaba pensando que decimos “hacer, hacer, hacer”, estructuras paralelas, “hacer, hacer, hacer”… ¿Cómo lo hacemos? Y pienso que si no hacemos nada, bajo mi punto de vista, está todo tan fuera de control que, como has dicho tú, por propio desbordamiento van a llegar las cosas a su sitio. Va a llegar el cambio. Nuestro empeño en querer cambiar… no sé si es demasiado buena idea. Quizás es dejarlo, que el gobierno continúe apretando, que continúe apretando. Porque claro, para hacer cambios como los que tú dices no tenemos que ser media docena, tenemos que ser todos. Y para ser todos, las personas tienen que sentir el dolor.

— Entonces tiene que haber mercados. Se va a comenzar a ver mercadillo físico, real, tangible. Algo que es un comienzo, pero lo que quiero decir es que se tiene que dejar que sigan haciendo daño y que ese daño llegue a todos. Cada vez está llegando a más.

Yo me acuerdo de haber hablado de esto hace muchos años. Mi marido hace muchísimos años me decía como que las cosas se precipitaban y que al día siguiente íbamos a estar en un caos. Esto hace quince años. Y yo siempre le contestaba igual, y han pasado quince años y lo sigo viendo igual. Esto es una cosa de desgaste: el gobierno nos va desgastando, desgastando. Y yo le decía: “Pero ¿cuándo va a ser el cambio?” Y me decía: “Cuando haya suficiente masa crítica”.

A lo mejor hay muchas personas que te dirían “yo estoy en una situación muy mal”, pero todavía hay más personas que están bien. Según esto se va equilibrando, cuando la masa se equilibre y haya muchas más personas afectadas, entonces será el momento. Porque ¿qué hacemos con los siete que estamos aquí? Necesitamos a todo el mundo. Y para que las personas se impliquen tienen que estar afectadas. Si no, es lo que decía: quiero llegar a casa por la noche y que no me compliquen la vida. El día que llegue a casa por la noche y no haya pan en la mesa, cuando a lo mejor ya empezamos a moquear, a lo mejor al día siguiente ya empiezo a hacer algo. Antes no va a ser.

— Antes no va a ser.

— Yo no lo veo así, pero bueno.

— Ahora sin ánimo… no vamos de mal.

— Exactamente, vamos de mal.


Recordatorio: el debate socrático

No quiere decir nada, pero perdón el momento — es que me ha pasado varias veces ya en la rueda. Todavía no os he explicado lo del debate socrático: la persona que pasa el bastón te puede repartir el turno, vale. Siguiente. Lo que no podemos es todos participar del debate como una contrarréplica. El debate socrático, que en teoría es entre dos, el que pasa el palo hace un papel pasivo — no da su opinión, sino que intenta estirarte un poco más, como para demostrar que lo que piensas realmente lo piensas, que has visto todos los puntos. Como darte la oportunidad de explicarte. Quizá en esta ronda puedes aplicarlo cuando veas que hay algo que decir.


“Cuanta más presión, más innovación”

Vale, apuntaré varias cositas. La primera es que a mí me gusta mucho escribir rimas cuando estoy tranquilo en mi furgoneta, y una vez escribí una que me gusta mucho: “Cuanta más presión, más innovación”. Y me voy a explicar.

Desde que está el mundo como está, también hay una parte optimista: hay un montón de gente haciendo un montón de cosas que funcionan muy bien y que están haciendo que seamos más libres. No lo olvidemos. Cabe decir que soy extremadamente optimista, soy muy optimista, entonces veo las cosas como las veo.

— Sí, hardcore happiness.

Se está viendo muchísima innovación. Si miramos hace tres años a cómo estamos ahora, no es comparable. Ya el tema de la autocustodia, el tema del dinero… es increíble. Y no lo voy a dejar de lado.

Entonces también apuntar: no soy anti nada, soy pro cosas. Es que no pienso en el control del estado, me la pela el estado. Lo que puedo cambiar, lo cambio; lo que no puedo cambiar, me da igual. Me da igual el ejército, me dan igual los impuestos, me da igual todo eso. Voy a cambiar la forma en la que yo vivo para que reste poder a los que me lo quieren quitar. Eso creo que es un poco la clave.


Vivir en la furgoneta, vivir con Bitcoin

Yo vivo en la furgoneta con ella, y si hay comodidades que no tengo, como un gimnasio — bueno, ¿qué hago? No voy a tener la furgoneta llena de pesas. Es incómodo, sí, pero tengo un gimnasio donde me sale de los huevos. Está bien, puede ser incómodo.

Pues un poco Bitcoin es lo mismo. Si vives con Bitcoin, pues no tienes otras cosas. Yo no tengo cuenta bancaria, no puedo tener una propiedad a mi nombre. Sí. Pero bueno, según cómo, puedo comprar una furgo como la que he comprado, en efectivo, de alguien que quiere también eso. Entonces por ahí hay gente que también piensa un poco como yo. Es buscar un poco siempre la solución y ver que siempre hay alguien que querrá hacerlo como tú.


Ha llegado la hora de hablar de filosofía

¿Qué más? Eso es verdad, una cosa que a mí me gusta mucho y también me desagrada: Bitcoin está avanzando muchísimo en la parte técnica, pero creo que ha llegado la hora de que hablemos de las partes filosóficas. La minería es de puta madre, la programación, los developers, todos increíbles. Pero tío, hablemos de filosofía, hablemos de política. ¿Cómo añadir esto a nuestra vida? Creo que ha llegado la hora de que se hable de estas mierdas, porque si queremos seguir avanzando, es que toca esto.

Y a mí, como a ella, la parte política es la que me toca. La minería me parece muy bien, pero es que lo siento mucho, no me interesa. Me interesa esto: hablar sobre la vida, sobre cómo nos comunicamos, sobre cómo vivimos, sobre cómo pagamos las cosas. Ahora yo le compro aceite, ahora yo le vendo otra cosa a él, y así es como se empiezan a tejer las redes.

Y bueno, creo que también sería muy guay que todos seamos un poco más optimistas. Aunque sepamos que el estado es lo que es y todo está hecho una mierda — el declive está y va a seguir. Pero cuanto más declive, más gente, como decía María, va a sufrir, y más gente se va a dar cuenta de que puede haber un cambio. Yo soy muy optimista.


¿Estamos de acuerdo en todo?

Siguiente. Ay, es que es curioso, pero es que estoy de acuerdo con todos vosotros. Es curioso, ¿no?

— Es raro.

— Es raro, sí. Porque normalmente… Bueno, me refiero a vosotros tres. Considero que se puede cambiar las cosas desde una acción violenta, o desde una parte en la que dejas que el estado siga con esa presión y al final estalle.

Por ejemplo, es mi opinión: yo creo que hoy día no vale la pena comprarse un piso porque te vas a hipotecar treinta, cuarenta años. Y como dice María, ya está afectando a tanta gente que, o el estado hace una solución — que sería la construcción y la liberalización del suelo — o ya no va a tener ningún tipo de credibilidad. Y ahí sí que se puede llegar al lío a nivel de violencia.

Y súper de acuerdo con él en el sentido de que te adaptas a tu situación y lo que no puedes cambiar, pues puede estar.


Trucos para salir del sistema

También hay un tema que os quería comentar. Yo colaboro con un canal de YouTube y ahora hay un programa que sale un chico que se llama Indomable. El chico este te da consejos para que acciones fuera del sistema. Y creo que puede ayudar, y de hecho hay trucos para salir fuera del sistema. Yo lo intenté llevar a cabo.

— ¿Cómo, por ejemplo?

Pues mira, por ejemplo, yo ahora estoy trabajando con varias empresas pero no me quiero hacer autónomo todavía. Entonces ¿qué hago? Pues con estas pequeñas comunidades, pero en otro sentido — con una persona que tengo mucha confianza, le digo: “Oye, mira, todavía no quiero ser autónomo. Emíteme tú la factura, te quedas una parte y me lo das a mí, ya veremos si en bizcocho o en efectivo”. Y ya está.

De nuevo, por ejemplo, estoy trabajando con una empresa muy grande. Precisamente como me conocen, me generan la factura a mi persona de contacto. Pues no soy autónomo, pero soy autónomo. Esa es una manera.


La falsa dicotomía: democracia o dictadura

¿Qué más? Bueno, yo quería abrir un melón porque es súper rápido. ¿Qué preferís: una socialdemocracia como la que tenemos a día de hoy, o tal vez una dictadura que funcione? Es decir, como… Yo he tenido mucha relación con China y claro, me hizo cambiar un poco esa visión.

— Bueno, de igual, si no, no la abrimos.

— Sólo decir rápidamente que me parece que eso es una de las grandes paradojas mentales que hay hoy en día: que la gente sólo atiende a esta dicotomía — falsa dicotomía. “Si no hay democracia, entonces estás promoviendo una dictadura.” Y sólo hay política institucional, donde hay un poder hegemónico y tal. Pero es que hay muchas otras formas de organización. Así que ninguna de las dos. Y creo que hablo en nombre de todos.

— ¡Más! Ahí está. Lo que pasa es que hay que aprender, hay que ir más allá de la política con licencia. Y no es tener un voto más…


Pasar a la práctica

A ver, vale, yo entonces me gustaría hablar de práctica. Quería que entre todos hablarais de dónde, cómo y cuándo empezamos a organizar algo. Yo me apunto a cualquier idea. Y lo que decía Rafa de adaptarse, pues totalmente, hay que adaptarse a la situación que tenemos. Es muy bonito lo filosófico, pero al final hay que llevarlo a movernos, porque si al final se nos pasa el tiempo, la verdad es que el estado se va a llevar por delante a quien pille. O sea, cuanto antes nos pongamos en la defensa, mejor.


Nodos, minería y soberanía energética

Y luego el nodo de BTC Cataluña, no es tanto tiempo funcionando, pero serán dos terabytes por lo menos.

— Eso sí, sí. Eso sí.

Y luego la minería. Dice Ambanques que no le interesa, pero yo creo que la minería te va a acabar interesando, porque si pones placas solares, que al final es a lo que optamos…

— Vale, vale, pero quiero decir que es como aprovechas la energía de esa manera. Te va a acabar sobrando energía. Si eres preparacionista, al final consigues vatios. Y como miner, deberíamos saber todos, tener al menos un ASIC, todos, para saber cómo se hace. Y si luego te sobra más todavía, sabes. Yo creo que no está tan alejado de nuestros conocimientos la minería personal o familiar, por lo menos.


Bitcoin on-chain: barato y sin intermediarios

Y yo quiero decir que hoy en día usar Bitcoin es súper barato en la práctica. O sea, yo estoy hablando de llevármelo todo a la práctica. Una transacción de Bitcoin hoy en día te cuesta menos de un dólar o de un euro. Ni Lightning ni hostias. Al final, si usamos on-chain ya está. Cualquier trato entre nosotros, hasta pagar esta consumición, podría ser on-chain y sin ningún problema.

No dependáis de ninguna wallet custodial ni nada de eso. Todo el que os diga eso es porque os quiere hacer negocio, hacerse el negocio y luego ganarse una comisión por detrás. Y tener un nodo es lo más que debéis hacer: tener un nodo o saber que la transacción va adelante y comprobarlo vosotros mismos. Siempre criterio propio. Ya está.


Propuesta de mejora para el debate

Ah mira, quería hacer una propuesta de upgrade del palo. Haría dos cosillas: una es la del campanita, y otra sería una persona responsable de la campana — cuando alguien se le va de varas, que le pare.

— Porque si no, eso ya es de por sí para mandar una zurra y llevarlo al hospital.

— ¡Si no nos quedamos pocos, que me echan!

— Aquí el consenso.

— Tengo otra: esa está muy bien. Bueno, otra persona, un responsable de la campana, y el palo que vaya dando turnos.


Defenderse con sus propias reglas

Vale, respecto al tema de la defensa frente al estado: cómo defenderse. Por ejemplo, en los podcasts hay otro también de J.R. Ramón Rayo, acerca de Próspera, donde entrevistan directamente a Pau. Y bueno, lo que hicieron es cambiar el gobierno, y el gobierno quiso quitarse de encima ese tipo de estructuras. Ellos pudieron defenderse a través de un convenio de abogados, como una especie de la ONU, pero bueno.

Yo creo que, ya que ellos juegan con las reglas, hay que intentar jugar con sus reglas del juego de alguna manera, de forma jurídica, a través de las leyes. Intentar solucionarlo por esa vía, siempre intentando evitar la vía de la violencia.

Y el agorismo: me ha gustado la idea que has comentado. Claro, desde mi punto de vista pensaba en un agorismo… Yo creo que puede haber dos vías: un agorismo más radical, atacando al estado, buscándole hacer daño; o un agorismo en plan “yo voy a mi puta bola”. Puede ser más reaccionario o menos reaccionario, pero yo creo que cuanto más pasivo y más pacífico, mucho mejor.


El gobierno aprieta despacio

Y hablábamos también sobre el tema del gobierno, lo que comentabas, María: que va apretando y que llegará un momento en que la gente no aguantará y tal. Claro, ellos ya lo controlan, lo van controlando — el tema del grano a poco, poquito a poquito. Pero yo creo que la gente que se encuentra ya en situaciones así — porque esto ya lleva pasando años, gente que se encuentra en una situación de que no puede más — o explota o se va al bar e intenta ponerse a beber. Pero si son capaces de encontrar una grieta, una solución que pueda ser factible, como por ejemplo este tipo de soluciones que estamos aquí abordando, pues creo que a lo mejor ahí sí que se podría ganar más alejamiento del sistema.

No sé si a lo mejor le frenaría el tema de nombrar “Bitcoin” o no nombrar la palabra Bitcoin. Quizá nombrar una especie de comunidad, o llamarle “moneda social”, que también está más en boga. Y ya está.

— Bueno, y sobre la parte de Indomable que nombraste, también el grupo este de Reddit PrepEc que montó él.

— ¿Reddit PrepEc?

— Sí, sí, montó un podcast.

— Pues le echaremos un vistazo. Luego me apunto los dos que habéis comentado.


El valor del optimismo

Bueno, hay un tema que quería comentar como remate: que haya gente optimista es un valor, porque a mí me cuesta mucho ser optimista.

— Sí, sí, es un valor.

A mí me cuesta mucho. Esto no se me va a curar nunca más, me voy a quedar así de amargado. Pero seguramente me ayudará escucharlo, porque además del optimismo que comentabas, te ayuda a tomar decisiones propias, soberanas, individuales. Y eso te lleva a tu propia independencia. Y claro, eso es toda una filosofía de vida. Y joder, pues vale la pena cultivarla.


La propiedad no existe si hay estado

Has dicho algo sobre propiedad. Es que la propiedad, habiendo estado, no es real. Porque todo es confiscable. Excepto Bitcoin, todo es confiscable. No tengo propiedades. ¿Para qué, si esas cosas no son tuyas? Ya que te las quieran joder, te las van a joder, ¿sabes?

Esperad, por favor, que miro las notitas y que no se me olvide nada.

Bueno, yo quería — no sé muy bien de dónde venía — pero quería comentar que la herramienta más bestia que tiene el estado contra todos nosotros…


[Continúa en la siguiente parte]

Bitsofía — Diálogos (Parte D)

La inflación como herramienta de control

Es la impresora de dinero. Yo escribí “suficiente inflación” porque nos dan lo justo para que no podamos pasar más allá de existir: comer, tomarnos una cerveza y poca cosa más. Porque si tuviéramos más poder adquisitivo, se les escaparía su propio poder de las manos.

¿Y dónde huir? Me has hecho pensar en la Ayn Rand, ¿sabes? En hablar y hablar… porque ellos se escapan al Atlántico y allá. Pero claro, es una utopía. A las alturas que hoy en día va la gente —a huir porque el Estado los ha machacado, o porque han intentado una revolución y no ha triunfado—, la gente o al Estado los persigue, o acaban en el exilio, o en un campo de concentración. Sería interesante que existieran países de libertad.

— Por favor, tú sabes más historia, muchísimo más que yo, ya me explicarás.

Pero sería muy bueno que la gente pudiera decir: si no nos sale bien, nos podemos ir a otro sitio. Así perderíamos un poco el miedo. Y lo de la inflación lo veo clarísimo, porque nos dan lo justo. En general —no seguramente los que estén aquí, pero en general— la gente piensa que no vale la pena luchar. Y con que no valga la pena, pues no haces nada.

Optimismo y desobediencia creativa

El tema del optimismo. A mí no me mires, yo estoy muy con esa cosa de que cuantas más cosas ilegales haces, más te das cuenta de que… Es como el Coyote y el Correcaminos. El Coyote puede mostrar toda la fiereza que quiera, pero siempre estás por delante. No por herramientas, no por sofisticación, sino por ideas, realmente.

Y eso lo he experimentado yo a nivel personal. Pero a ver, tampoco quiero decir que lo haga la gente, pero digamos que un poquito de atreverse, en cositas pequeñas —que tampoco hace falta llegar a la cárcel—, cositas pequeñitas que uno puede experimentar para sentir qué significa, cómo te sientes, cuáles son las consecuencias, si estás preparado en el momento en el que pasa algo.

Y me puse a buscar esa red. Esa red de decir: cuando uno sabe quién tiene al lado, al final en los momentos un poco complicados, en los que hay que dar la cara… Porque cuando queremos brindar o queremos ir a fiesta todo el mundo se apunta, pero cuando hay que limpiar la fiesta, ahí es donde se ve quién está.

Yo veo ese optimismo en la ventaja que tenemos. Tenemos mucha ventaja, mucha creatividad, mucho eso de saber camuflarnos, de saber movernos en la parte gris. Veo mucho más poder en las cosas que podemos hacer nosotros día a día que en todos los agentes y toda la gente del gobierno que va a estar investigando qué es lo que hacemos.

Ejemplos cercanos: cooperativas y resistencia en Cataluña

Y la práctica. ¿Qué hacemos? Aquí en Cataluña tenemos un montón de ejemplos. En Enric Duran, en mucha gente que ha estado en las cooperativas, en las cooperativas catalanas. Gente que ha estado en la cárcel o están en la cárcel. Y en el momento en el que han empezado a tener un problema, ha habido gente que ha respondido. A lo mejor no son estructuras tipo edificios como hace el gobierno con la educación, pero sí que creo que tenemos algo. Y un poco es hacer práctica: llamar a la puerta y decir “oye, ¿tú me puedes ayudar en esto?”. Simplemente cosas como “oye, yo no tengo dónde empadronarme, ¿tú me puedes empadronar?”. Es un tema súper importante y hay realmente poca gente que ejerza esa opción.

El convento de Berga

Con respecto a los ejemplos que dices, hay ejemplos cercanos. Lo hablamos en la masía y luego fui a visitarlos al convento, que queda ahí en Berga. O sea, el tío se lo ha montado en un sitio que de hecho no tiene ni la propiedad. Es un edificio que era un convento —no de monjas, sino de mujeres que en el siglo XIX se daban acogida porque no tenían familia o porque salieron embarazadas y la familia las repudió—. Luego quedó esa casa, que no pertenece a nadie. Están ahí durante treinta años. Hacen performances, tienen teatro, tienen un montón de cosas. Están muy bien organizados.

De hecho, tendríamos que organizar alguna excursión algún día para ir ahí a hablar con ellos. Lo que pasa es que es una vertiente más artística que política. Tiene un rollo político, por supuesto, pero es más el tema artístico. Y al final, ellos han ido de poco a poco. Dan acogida a artistas que huyen de países donde, por su activismo o por su condición sexual, no pueden quedarse y han tenido que exiliarse. Les dan cobijo, les dan un taller para que puedan pintar o hacer artes escénicas.

Pasar a la acción: mercadillos y espacios físicos

La verdad es que hay que pasar a la acción. Yo creo que es algo muy lento, pero va a ir pasando. Lo que se está haciendo con las trobadas, con el tema del mercadillo y tal, eso hay que evolucionarlo realmente. Se tiene que buscar un sitio donde se puedan hacer esas cosas, porque al final el Bitcoin será virtual y todo esto, pero las cosas son físicas. Tenemos que intercambiar físicamente.

— Precisamente, relacionado con esto: en la carretera, la persona que lo lleva estaba muy contento. Yo tenía un poco de Bitcoin y la gente decía que en el pueblo no se hace nada, así que vamos a hacer esto. Y le digo, ¿hay los permisos y tal? Y dice: “esto es un pueblo, si no cabemos aquí, vamos al campo de fútbol”. Pues vale: el 9 de mayo lo vamos a hacer.

— No van a ser casados, porque claro, es mercadillo al aire libre.

— Habrá hasta una instancia de permisos, pero por lo menos en el campo de fútbol. De puta madre. O sea, que el 9 de mayo vamos a poner un poco en práctica. Es un primer prototipo.

— Sí, sí. De mayo lo hablamos con él. No es aún público, pero queríamos hacer uno un poco antes para probar la gestión y todo eso, y llevarlo un poco preparado para que no fuera un caos absoluto. Creo que más o menos lo tenemos bien tramado para la conferencia, para las trobadas, para los mercados.

— Y encima será del rollo: te lo traes, te olvidas y vuelves cuando sea.

— Y además de la barbacoa, hay un taller de conservas. La barbacoa empieza a las tres de la tarde, a las seis y media continuamos con el taller, y con la carne hasta las ocho y media.

Aquí ya está pasando

Cuando tú decías “¿dónde?”, es que ya está pasando. Aquí, en las trobadas, en la Gatera… ya se está haciendo. Y también con referencia a lo que decía Street: aquí el movimiento anarquista es algo súper importante y súper bestia. Vamos a aprender de esa gente, las cosas que han sacado de cómo luchar contra el Estado, que lleva cien años. Vamos a coger sus buenas ideas y sus estructuras buenas, y a crear sinergias.

— Sí, al final una de las gracias que tiene todo esto es decir: tú quieres vivir en tu comuna hippie, pues genial, vives tu rollo. Yo vivo en el mío y todos felices. Creo que el 99% de la gente quiere vivir tranquila, a su rollo, y ya está.

— Dos segundos, voy a parar de grabar porque el cacharro está muy grande.


PARTE 2

La imprenta, Bitcoin y el optimismo histórico

Referente al optimismo y a lo que se ha dicho de luchar contra el Estado, haciendo una mezcolanza de todo esto: la imprenta también era un invento aparentemente tonto. Fueron unas piezas de plomo pequeñitas que revolucionaron y partieron la Iglesia Católica en dos. Más fuerza y más poder que eso, en ese momento, pocas cosas tenían. Van y mataban y hacían lo que querían. Entonces, yo creo que ese es el optimismo que tenemos que tener: que hace quinientos años ya rompieron una estructura que parecía hegemónica y totalitaria, que estaba ahí para siempre con el monopolio del conocimiento.

Pues ahora el Estado tiene el monopolio del dinero y del control monetario. Eso es optimismo, porque yo creo que se puede romper. Si unos payeses analfabetos, entre comillas, con el tiempo lo consiguieron… Y bueno, también lo que decías de que no entiende mucha gente: es que quizá en su momento tampoco entendía mucha gente la imprenta. No sabían leer. ¿Qué cosa?

Y las ideas fluyeron. ¿Cómo lo consiguieron? Pues porque había trovadores que iban con el puto libro por los sitios, recitándolos a lo loco. El Quijote se hizo famoso porque se iba recitando por los pueblos. La gente no sabía leer. ¿Cómo se va a hacer famoso un libro si la gente no sabía leer? Porque le hacía gracia, porque se iba por los pueblos recitando.

Pues nosotros en este caso seamos un poco lo mismo: vamos por los pueblos explicando Bitcoin. La gente que no lo conoce, pues se van creando ramas y ramas y ramas. Y cuando hice esto hace un año, lo hice por eso. Mira si ha funcionado: el mundo se ha ido encadenando, la gente ya lo tomó como suyo, que es la gracia. Que esto vaya creciendo y se vaya ramificando más y más, descentralizado, más gente, más movimiento. Encendiendo fuegos y que se vayan esparciendo. Porque en Berga era otro rollo, en Lérida otro, en Tarragona otro. Ahí está para mí la gracia.

No veremos los resultados (y eso está bien)

Dar un poco de optimismo de decir: yo creo que va a pasar, porque ya pasó. Un invento aparentemente tonto lo rompió todo. Y creo que Bitcoin también lo va a hacer, con el tiempo.

Claro, a veces lo digo: con Bitcoin, si queremos hacer las cosas bien, no veremos el resultado. Y eso es una cosa que lucha también con tu ego, ¿sabes? De decir “quiero ver los resultados”. Si hacemos las cosas bien, no los veremos. Es una guerra que va a trascender a nuestra vida. Y eso lucha con tu ego. Tenemos que ser conscientes de que crear algo muy sólido, que dure para siglos, implica que no veremos el resultado de lo que hagamos. Y ya está.

El debate sobre el espacio: ¿dónde construir?

Ahora yo quería plantear una cosa. Cuando él dice “¿dónde?”, ¿se refiere a un solo espacio? Porque es que yo lo veo muy complicado. Si tú dices “dispongo de un espacio en Tarragona”, ¿se van a desplazar desde Gerona y Barcelona hasta Tarragona? ¿O va a tener que ser otra cosa?

— Quilo, una pregunta para ti. Cuando dices “qué, cómo y dónde”, por ejemplo, el “dónde”, ¿a qué te refieres? ¿Te parece bien un espacio pequeño como este aquí, un espacio en Tarragona, un espacio en Barcelona? ¿O te refieres a un espacio como el que propuso aquel chico, aquella fábrica? ¿Dónde?

— Amandieu, Amandieu. ¿Te refieres a un espacio en Cataluña, un centro grande? ¿Dónde? Yo sé lo que es difícil: mover toda Cataluña a Amandieu. ¿Parece más fácil pequeños núcleos?

— Sí, pero es un espacio legal donde no nos vengan a molestar. Es decir, crear ahí unas comunas, empezar a construir ahí con ladrillos, como sea, y usar el agua, usar todo sin que…

— Pero si ese sitio existe, las personas están dispuestas. A lo mejor ese sitio existe. No pidas permiso.

La oferta del espacio (y la frustración de la acción)

Un momento. A lo mejor ese sitio existe, porque yo, por ejemplo, hace años que estoy buscando personas que habiten un espacio del que dispongo, para que no se deteriore, no se abandone. Al contrario, me gustaría que se desarrollara. El espacio, dependiendo de las personas que hablemos, podría ser grande. Han pasado once años, han pasado montones de personas.

El primer paso es que sí, hay mucho entusiasmo. Pero después, dar el paso, eso no lo hace nadie. A menos que llegue ese día en que dices “falta el pan en la mesa, ¿qué hago?”. A día de hoy eso no lo hace nadie.

— ¿Es un espacio para venir a charlar un rato o para vivir?

— Y si ese espacio existe, ¿tú renuncias a tu vida y te vas?

— Yo, poco a poco, intento dedicar tiempo a mejorar ese espacio para que algún día esté preparado.

— Claro. Tú eres la propietaria de eso. Nosotros hablamos de dinero, de poner pasta ahí…

— A ver, esto es un melón que ya se abrió. Y pensando en eso, porque es fácil de decir y muy difícil de ejecutar. Acabas de decir “tú eres la propietaria, hablamos de dinero y yo te pago”. Yo he ofrecido eso sin intercambio económico. Simplemente: yo no puedo ir demasiado, pues que alguien esté aquí, se mantenga la casita. Si se puede, se cuide el huerto, se cuiden los árboles.

Y llevo ya un tiempo más relajada, pero cuando empecé estaba con mucho entusiasmo. Y ha sido una frustración detrás de otra, porque siempre ha sido que sí, que sí, y en el momento… pues nada. He conocido personas que buscan ecoaldeas, sitios de este estilo. “Bueno, pues aquí hay un espacio, vamos a mirar, venga”. Pero no, porque al final todo el mundo quiere una serie de cosas a las que en un espacio como ese, a lo mejor tienes que renunciar. Y nadie está dispuesto a renunciar a nada a menos que esté obligado y forzado por la situación.

Hablo con completo conocimiento, porque es que han sido muchas frustraciones. No ha sido ni una persona ni dos. De pensar “ahora sí, con esta pareja sí, con este chico sí”, pero cada cual tiene su vida y nadie renuncia a su vida.

— Bueno, que lo vamos hablando.

Preparando el siguiente encuentro

La otra cosa era que por horario tenemos que concretar para el próximo día, porque tenemos que hacer una introducción. Concretar por dónde seguimos, por ejemplo, hacer un resumen de algo para arrancar. Puede que de lo que hemos arrancado no hayamos profundizado mucho, pero cuando llegas en frío, por lo menos hay algo con lo que arrancar.

— Todos unos cascabelitos o dejamos uno.

— Creo que eso es lo que molesta, ¿no? Bueno, dejamos uno. O sujetarlo de alguna manera.

— A mí no me molesta, es verdad.

— Escuché el audio. Yo lo digo porque a lo mejor sí que molesta. A lo mejor no es tan espectacular.

— Bueno, pues esto queda en interrogante.

Liberland y otros proyectos de territorios libres

— ¿Liberland?

— Sí, sí. No, Liberland es otra cosa. Hay un territorio que han comprado unos pro-libertarios, no sé dónde exactamente.

— Para ser un país libertario.

— Nosotros conocemos a un tío que se llama Max Freedom, que hace lo mismo pero con el mar, en una parte que no pertenece a ningún Estado.

El alpinista pesimista y el derecho a ser felices

Quería hacer un último apunte sobre el tema del optimismo, y es una analogía que me gusta mucho: la del alpinista pesimista. Nos imaginamos un alpinista pesimista subiendo a la montaña: que está muy arriba, que está muy lejos, que si me caigo, que si la nieve se desprende, ¿para qué voy a subir? Resulta que yo soy alpinista —bueno, más bien corredor de montaña—. Entonces, ¿qué pasa? Que la montaña lo que me ha enseñado es a ser optimista. Por cojones tienes que ser optimista, si no, no vayas.

Mi modo de vida tiene que ver con la montaña. Y Bitcoin, para mí, es como una montaña. Tiene sus retos, sus dificultades, pero oye, poco a poco vas aprendiendo, vas ganando fuerza, vas dominando más el tema. Ser optimista siempre, al menos en mi casa.

Y luego, otra cosa que parece muy cliché, pero me da igual, quiero decir este cliché: chicos, tenéis derecho a ser felices. Me da igual que sea cliché, cliché para todos, que me la pela. Tenéis derecho a ser felices.

Tú puedes encender la tele y decir “¿qué putas pasa con el mundo?”, o apagarla, darte una vuelta por el bosque y decir “oye, pues qué guay, voy a hacer esto, voy a juntarme con gente optimista, voy a crear”. Tú decides qué alimentas. Júntate, decide con qué gente te juntas y qué te aportan. Y la gente que no te aporte o que te deje sin energía, pues chau.

— Sí, sí, cambiar el entorno.

— Claro. Si estás aquí es por algo, tienes tus incentivos, tus intereses. Algo te llevarás, ¿no?

Ancap Bastos y la evolución del movimiento

Y eso que has comentado de Anarcocapitalismo y Bastos: es verdad que a lo mejor no acabas de ver el resultado, pero él ha visto una evolución impresionante, porque empezó en el 2000 y nadie sabía lo que era el libertarismo. Y mira, hoy día todo el mundo habla de lo que él hablaba.

— No, y tiene una universidad muy linda. Hay que decirlo, que es una contradicción. Es como la disonancia cognitiva, ¿no?

— ¿No están en universidades privadas?

— Sí, sí. Me he dedicado… Bueno, si se cargan la enseñanza pública, sí.

La impresora como aliada y el sobreilegalómetro

Lo de la impresora que decía: es su mayor arma, pero para mí es una aliada con Bitcoin, porque cuanto más imprime, mejor estoy yo. Creo que aquí todos lo sabemos: la impresora es nuestra aliada.

Y luego, a mí me gustó mucho un término que usaron en un meetup de Bávaro: el “sobreilegalómetro”. Es que tú lo tienes que seguir calibrando, y entonces, ¿hasta qué punto puedes llevar esa escala sin que te tiren de las orejas? Pasando desapercibido lo más posible. Sí, contigo mismo.

Y yo creo que el Estado y los funcionarios al final van a querer unirse a nosotros si lo hacemos bien. ¿Por qué no vamos a dejar que los que forman parte del antiguo sistema se vengan con nosotros, si vienen a aportar y de buenas maneras? Yo creo que tenemos que crear un sistema donde atraigamos al talento, incluidos los que trabajaban antes jodiéndonos. No deberíamos ponerle trabas a nadie que venga de buenas maneras.

Propuestas concretas: prueba de trabajo comunitaria

Y luego, me gustaría saber la página web del convento de Rafa. Algo para hablar con ellos.

— Hostia, estaría de puta madre.

Y como temática, yo propongo para la siguiente: cómo podemos hacer pequeñas tareas comunitarias entre nosotros mostrando prueba de trabajo. O sea, por ejemplo, algo de implicarnos en hacer algo. Lo que decía Mariam de ir allí algún día, no hace falta que sea el último jueves de mes, sino una quedada extra de ir allí y poner algo de nuestro esfuerzo —y nuestro dinero, lo que sea—. Empezar a construir allí algo, aunque sea limpiar un pozo o preparar árboles o cualquier cosa que podamos aportar cada uno.

Y quiero decir que sois las mejores personas que he conocido en mi vida. Así lo digo ya. Me siento súper cómodo aquí y quiero mucho a todo el mundo.

Cierre: sinergias, puentes y camino por recorrer

Bueno, yo para cerrar un poco quería comentar que hemos estado hablando como si quisiéramos empezar algo desde abajo, pero hay sinergias. Hay camino recorrido. Además, hay gente que aunque no sea bitcoiner está intentando hacer lo mismo. Pienso que hay que empezar a abrir puentes y crear sinergias con gente que no va a pensar al cien por cien igual que nosotros.

Yo recuerdo que vengo de un pueblo de Castellón. Estuve en el bar con unos colegas y el tío del bar decía que de vez en cuando hay un grupito de la comarca que se juntan, cada uno con sus naranjas ecológicas y no sé cuántas cosas, se juntan en el bar y hacen trueque. Pero lo hacen con euros. Ellos mismos deciden quién entra: “a ver, tú qué tienes, tú entras en el círculo y cada uno trae sus cosas”. Huevitos, sí, por consenso. Eso lo están haciendo ya, en el Alto Palancia.

Y además el tío me dijo: “Aún hay otro grupo más raro, que tiene una criptomoneda que se llama G1”. Me puse a rascar el G1 y no sabéis lo que hay: comunidades en Telegram, en Castellón, en Francia, en España, están en todas partes. Muchísima peña.

Esta gente es más de izquierdas. Les hablas de capitalismo y les salen urticarias y se van corriendo. Pero hay que intentar buscar sinergias, porque son gente que en cierto modo buscan lo mismo: intentan llevar su vida y no vivir sometidos al Estado. Por muy anticapitalistas que sean, hay que trabajar eso.

— Bueno, yo voy a ser muy breve. Solo quiero decir que soy muy optimista con Bitsofía y que estoy seguro de que de aquí van a salir cosas muy constructivas, muy interesantes.

Mensaje final

Poner en práctica todas estas cosas que hemos dicho. Creo que es un buen principio empezar ya con la práctica.

También un recuerdo a mucha gente que ha estado trabajando en esto desde hace mucho tiempo con los procomunes y todas estas asociaciones y agrupaciones. Son anarquistas de izquierdas, sí, pero también tuvieron la oportunidad de estar con las cripto. La cripto, en su forma de Faircoin y muchas otras monedas, también les falló. Hubo una decepción, y como pasa en la mayoría de las cosas, cuando algo te decepciona ya dices “esto ya no lo quiero”. Es muy natural ese rechazo a algo que ya has probado y no ha funcionado.

Pero bueno, habría que ver qué es lo que no funcionó. A lo mejor preguntarles: ¿qué es lo que no te ha parecido bien, qué mejorarías? No para ser el político que quiere que le voten, sino simplemente para aprender qué podemos presentar, cómo hacerlo.

— Que no haya funcionado no significa que no haya dejado algo.

— Exacto. Porque, por ejemplo, sigue siendo un sitio de resistencia. Y muchas comunidades internacionalmente siguen respirando esas ideas de Faircoin. Algo pasó ahí como para que la gente aún perviva y tenga ese espíritu. Pues darle la vuelta.

Mira, por ejemplo, yo me fui a Mataró porque después de la trobada del Maresme, que nos cobraron dieciséis o veinte pavos por el parking, dije “esto no puede ser”. Entonces me fui a buscar, estuve buscando en la red de procomunes anarquistas de Mataró. Hay una red bastante grande y queda aún una nave industrial ocupada donde hacen actividades. Pregunté: “Oye, ¿hay coworking aquí? ¿Se pueden hacer reuniones?”. Y sí. Entonces utilizar esa red que ya existe, porque están ahí. Eso pasa en Mataró porque yo me he acercado y lo he buscado en internet, pero hay en todos lados de Cataluña porque es una cosa muy normal. Que cada uno en su localidad busque lo que haya.

Y nada, el mensaje de optimismo: yo llevo muchísimos años en Bitcoin y, aunque parezca que va lento, no va tan lento como parece. Es lo que decías tú: de un tiempo para acá se aceleró un montón. Me acuerdo del principio, que no había nadie. Todo era en inglés, para encontrar cosas en español ya era difícil, ¿y en catalán? Olvídate. Nadie empezaba esa rueda. Ahora en Twitter hay varios perfiles en catalán y tal, pero al principio no había nada. Dije: bueno, pues habrá que empezar a hacerlo.

Y creo que está mucho mejor de lo que nosotros pensamos. De hecho, lo que estamos aquí, hay en Bitcoin… como si es poco. Y si no estás en Bitcoin, tampoco dirías “¿para qué?”. Los que estamos aquí ya podemos hablar, más o menos tenemos un perfil de hacer cosas, de construir, motivados. Y lo guay es que el abanico es muy distinto: no es súper técnico todo. Somos perfiles muy distintos, pero ahí está lo bueno.

— Y además con guión: dangerously with no permission.

— ¿No hemos comentado ninguna temática para el próximo día?

— No, pero ya lo pensaremos. Una encuesta. Cuando salga el resumen, paso una encuesta con cuatro o cinco temas para que la gente vote. Y haré una recopilación con las etiquetas. Incluso estaría guay que pusierais a buscar la etiqueta de aquí a la próxima.


No comments yet.