Colombia Sangrienta

"La sociedad que desconoce su historia, está condenada a repetirla"
Colombia Sangrienta

Supongo que conoces tanto a tu país que te sabes la historia completa sin lugar a dudas, por lo tanto asumo que esta pregunta sobra ¿Quién disparó primero? En Colombia aprendimos a odiar los actores del conflicto como un unico culpable a las Guerrillas, que también sea dicho hoy día son un nido de criminales Narcoterroristas distantes de su filosofía campesina con la que nacieron, pero tienes claro el por qué se crearon?. Son las consecuencias del abuso del poder privilegiado.

El detonante de la muerte

El 9 de abril de 1948 asesinaron en Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán, el caudillo que el pueblo sentía suyo. La ciudad ardió —el Bogotazo— y con ella el país entero. Vino “La Violencia” (1948–1958), una guerra entre liberales y conservadores que dejó cerca de 200.000 muertos. Cuando ambos bandos se sintieron a punto de desaparecer entonces pactaron: El Frente Nacional (1958–1974) se repartió el poder entre los dos partidos y se cerró la puerta a cualquier otra voz.

Esa exclusión es la raíz. Quien no cabía en el pacto quedó por fuera de la democracia, y a quien se le niega la palabra termina buscando otras formas de hablar.

Por qué se alzaron en armas?

En plena Guerra Fría, el campesinado que se había organizado para defenderse fue tratado como enemigo. En 1964, el Ejército atacó el enclave campesino de Marquetalia: de esa ofensiva nacieron las FARC. Ese mismo año surgió el ELN, inspirado en la Revolución Cubana y en la teología de la liberación —A sus filas se unió el mencionado sacerdote Camilo Torres, muerto en combate en 1966—. Después vinieron el EPL (1967, maoísta) y, tras el presunto fraude electoral de 1970 que dieron como ganador al Conservador Misael Pastrana Borrero, nació el M-19, urbano y nacionalista.

Campesinos y Poblacion armada nacieron, como respuesta a un Estado que excluía y reprimía. Esa es la mitad de la historia. La otra mitad también hay que contarla.

Los Paracos

Mientras tanto, desde el poder y el dinero se armó la contraofensiva. Primero el MAS (1981), de narcotraficantes; luego las AUC (1997), la federación paramilitar ligada a terratenientes, mafias y sectores del gobierno. Los paramilitares cargan con la mayor parte de las masacres contra la población civil.

Y hubo algo peor que una masacre: un exterminio planificado. Cuando la izquierda dejó las armas y fundó la Unión Patriótica para hacer política, hubo un genocidio perpetrado entre el gobierno y los paramilitares, 3.000 a 5.000 de sus militantes fueron asesinados. A eso se suma la lista de magnicidios que marcó una generación:

  • 1984 — Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia.
  • 1987 — Jaime Pardo Leal, candidato de la UP.
  • 18 de agosto de 1989 — Luis Carlos Galán, favorito a la presidencia.
  • 1990 — Bernardo Jaramillo (UP) y Carlos Pizarro (M-19), dos candidatos más, en menos de dos meses.

Y, ya entrado el siglo, la mancha del Estado: los “falsos positivos”, unos 6.402 civiles ejecutados entre 2002 y 2008 para hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

El daño colateral

La memoria honesta no reparte inocencias. Las guerrillas que nacieron defendiéndose también se mancharon: secuestro masivo como forma de financiación, reclutamiento de menores, minas antipersona, y crímenes atroces como la masacre de Bojayá (2002), donde un cilindro bomba de las FARC mató a cerca de 79 personas refugiadas en una iglesia. La toma del Palacio de Justicia (1985), obra del M-19 y respondida a sangre y fuego por el Ejército, dejó un centenar de muertos y magistrados desaparecidos.

La paz que llegó a medias

En 2016, tras cuatro años de diálogos en La Habana, el Estado y las FARC firmaron el Acuerdo de Paz. El país se dividió en un plebiscito donde ganó el No, pero el acuerdo se ajustó y se ratificó; las FARC entregaron las armas y nació la JEP para juzgar lo ocurrido.

La paz, sin embargo, no cerró la herida. En 2022 llegó a la presidencia Gustavo Petro, antiguo militante del M-19, con la promesa de la “Paz Total”. El sueño se estrelló contra la realidad: en enero de 2025, la crisis del Catatumbo —ofensiva del ELN— dejó decenas de muertos y más de 50.000 desplazados. En junio de 2025 fue baleado el senador y precandidato Miguel Uribe Turbay, que murió en agosto; la Fiscalía señaló a la Segunda Marquetalia. Y en 2026, a según los resultados de las votaciones el poder vuelve a girar y esta vez hacia la Ultra Derecha : Abelardo de la Espriella, se posesionó el 7 de agostocomo el nuevo presidente de Colombia.

El péndulo volvió a moverse. La guerra, fragmentada, siguió su curso.

78 años despues

Cuando la Comisión de la Verdad cerró su informe, el saldo era de vértigo: alrededor de 450.000 muertos, más de nueve millones de víctimas y cerca de ocho millones de desplazados. No es una simple cifra: Es un país ensangrentado.

Ahora investigalo todo bajo tu prejuicio, luego saca tus propias conclusiones para que no se cumpla lo que dijo George Santayana en 1905: “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.” En otras palabras es:

“La sociedad que desconoce su historia está condenada a repetirla.”

La lucha sangrienta entre dos clases sociales: Conservadores (Derechas) vs Liberales (Izquierdas) El incendio que aún no se apaga…


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