Análisis crítico: La ESRB y el refinamiento del latrocinio sistémico
… sino de perfeccionar el mecanismo de extracción de valor para garantizar su propia supervivencia a largo plazo.
1. El origen: no una solución, sino un parche de emergencia
La crisis de 2008 no fue un “error” del sistema, sino una manifestación de su naturaleza intrínsecamente depredadora. La respuesta no fue desmantelar la estructura que permite el latrocinio, sino crear una oficina de ingeniería de riesgo: el ESRB. Su nacimiento no fue un acto de generosidad pública, sino una reacción de pánico de las élites para evitar que su propia codicia llevara al sistema al colapso total, arruinando así la fuente de su riqueza. El ESRB es el equipo de bomberos contratado para proteger la mansión, no el barrio.
2. Logros clave: la profesionalización del control
Los “logros” del ESRB deben ser reinterpretados no como victorias para la estabilidad, sino como hitos en la sofisticación del control:
- Un lenguaje común para la gobernanza global: El “marco conceptual” no es para que el ciudadano entienda los riesgos. Es para que las élites financieras y regulatorias de Londres, Fráncfort, París y Nueva York hablen un idioma unificado. Este lenguaje es la herramienta para coordinar políticas que, por ejemplo, drenan valor de la economía real a través de la deuda, o para sincronizar medidas de “rescate” que siempre socializan las pérdidas y privatizan las ganancias.
- Alertas que sirven para regular el flujo de extracción: Las advertencias sobre el sector inmobiliario no buscan proteger al hogar familiar. Buscan evitar que la burbuja crezca hasta estallar de forma incontrolable. Las medidas, como limitar el esfuerzo hipotecario, no buscan la justicia, sino administrar la velocidad a la que se extrae riqueza de los futuros propietarios, asegurando que el flujo sea constante y no provoque una crisis sistémica que interrumpa el negocio. Es el granjero que no maltrata a su vaca lechera.
- Extender la mirada para monopolizar todo: La expansión de la supervisión al sector no bancario no es un acto de prudencia. Es un movimiento de anexión. Al identificar riesgos en los fondos de inversión o aseguradoras, el sistema establece la justificación para extender su red de control sobre cualquier acumulación de capital que escape a su dominio directo. Se trata de asegurarse de que no quede ningún rincón del sistema financiero donde el valor pueda ser creado o acumulado sin que las élites extractivas puedan ponerlo bajo su supervisión y, en última instancia, gravarlo o controlarlo.
3. La fisión de futuro: El panóptico financiero total
El enfoque “visionario” del ESRB es, en realidad, el plan para construir un panóptico financiero global, un sistema de vigilancia y control total para perpetuar el latrocinio:
- Supervisar funciones, no entidades: La jaula de oro: Este es el paso maestro. Al dejar de regular “bancos” para regular “concesión de crédito” o “transformación de liquidez”, el sistema se prepara para el futuro. Da igual que el crédito lo conceda un banco tradicional, una fintech, un gigante tecnológico o un protocolo DeFi. Si realizas la “función”, caes bajo la “supervisión”. Esto es la neutralidad tecnológica al servicio del control. Es construir una jaula regulatoria tan perfecta que no importa qué ave nueva aparezca, ya tendrá listos los barrotes para encerrarla.
- Stress tests para simular el saqueo en tiempos de crisis: Las pruebas de estrés sistémicas no son para proteger a la gente. Son juegos de guerra de las élites. Simulan cómo se propagará el pánico para poder diseñar respuestas coordinadas: qué bancos rescatar, qué activos congelar, qué reglas suspender, cómo comunicarlo para evitar una revuelta popular. Son ensayos generales para el “próximo gran robo”, donde los que producen el valor real (trabajadores, pymes) serán los que paguen la factura a través de rescates, austeridad y devaluación.
- Incorporar riesgos externos para proteger el botín: Al analizar demografía, tecnología o geopolítica, el ESRB no busca la sostenibilidad. Busca identificar amenazas externas a la estabilidad de su modelo de extracción. Un envejecimiento de la población que amenace las pensiones, una tecnología descentralizada que escape al control, o una guerra que disrupta las cadenas de suministro… todo son variables a tener en cuenta para ajustar el mecanismo de latrocinio y seguir extrayendo valor de forma eficiente en un nuevo entorno.
4. El desafío: una burocracia de élites para la gobernanza global
La búsqueda de “eficiencia” y “sinergia” es el eufemismo para crear una burocracia financiera global, despolitizada y tecnocrática. Al hablar de “compartición de datos” y “colaboración”, se refieren a la creación de un cerebro centralizado que supervise la economía mundial, operando por encima de los estados nacionales y del control democrático. Este es el sueño de las élites extractivas: un sistema tan complejo y “científico” que solo ellos pueden entender y gestionar, legitimando así su poder perpetuo.
Conclusión: La estabilidad como instrumento de dominación
El ESRB no es un escudo para proteger a la sociedad del riesgo financiero. Es el sistema inmunológico del propio parasito. Su propósito no es eliminar el riesgo, sino gestionarlo, mantenerlo en un nivel óptimo que maximice la extracción de valor sin matar al huésped. La “estabilidad financiera” que promueve no es la estabilidad para el productor, sino la estabilidad del flujo de riqueza desde el productor hacia las élites. Cada informe, cada recomendación y cada nuevo marco analítico es un ladrillo más en la construcción de una fortaleza financiera cada vez más impenetrable, eficiente y, en última instancia, extractiva.
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FUENTE: Bulletin de la BANQUE DE FRANCE. European Systemic Risk Board fifteen years’ existence and fresh financial stability challenges