El simulacro de la solidez: ¿qué ocurre cuando la deuda se deja de pagar?

¿Qué pasa si la película se acelera y la gente, las pymes y las grandes corporaciones dejan de cumplir con sus obligaciones? ¿Qué pasa si la burbuja estalla?
El simulacro de la solidez: ¿qué ocurre cuando la deuda se deja de pagar?

Los informes nos dicen que la banca española tiene una morosidad en descenso (2.53%) y que la estadounidense gestiona sus créditos con una “calidad de activos estable”. Es una foto bonita. Pero es una foto estática. ¿Qué pasa si la película se acelera y la gente, las pymes y las grandes corporaciones dejan de cumplir con sus obligaciones? ¿Qué pasa si la burbuja estalla?

El momento de la verdad: ¿quién paga la ronda?

Imaginemos el escenario. Un shock sistémico –ya sea por la guerra comercial que mencionamos, un colapso de una burbuja de activos, o simplemente porque el agotamiento del consumidor se vuelve masivo– provoca una cascada de impagos. Los préstamos que los bancos tenían en sus libros como “activos” se devalúan de la noche a la mañana. El ratio de morosidad no desciende; se dispara.

Aquí es donde la narrativa oficial se vuelve contra ellos. El sistema entero, con sus apalancamientos y sus derivados, está diseñado para un flujo constante de pagos. Interrumpe ese flujo y todo el castillo de naipes se tambalea.

Entonces, la pregunta que formulas se vuelve el único tema de conversación en los salones del poder: ¿Vendrá papá estado a salvarlo de nuevo?

Y la respuesta, por desesperadora que sea, es un sí rotundo y matemático. No tienen más remedio.

¿Por qué? Porque el sistema financiero moderno no es un sistema de mercado. Es una utilidad pública privatizada. Es la red eléctrica del capital. Permitir que un banco de importancia sistémica caiga es como permitir que se apague la luz en toda una nación. No lo harán por ti, ni por los depositantes. Lo harán para evitar el colapso total del control que ejercen a través de ese sistema.

El baile del rescate: ¿cómo sería el “rescate”?

No esperes camiones llenos de billetes llegando a la puerta del banco. Eso es cosa de películas. El rescate moderno es más sutil, más digital y, por supuesto, más inflacionario.

  1. La “inyección de liquidez” de urgencia: El banco central (el BCE en Europa, la Fed en EE. UU.) actuará como prestamista de última instancia. Creará dinero de la nada y se lo prestará al banco quebrado a un tipo de interés casi nulo. En el balance del banco central aparecerá un nuevo activo: la deuda basura del banco rescatado. Es un intercambio de dígitos por dígitos, un maquillaje contable para mantener la ficción de la solvencia. All that it takes de Mario Draghi, ¿recuerdas?

  2. La adquisición forzosa: Probablemente, organizarán una “adquisición” por parte de otro banco más grande y “sano”. El Estado garantizará la operación, asumiendo las pérdidas más tóxicas y limpiando el balance del banco comprador con dinero de los contribuyentes. El resultado final: la banca se concentra aún más. Menos jugadores, más control. Esto ya lo has visto antes en el sector bancario, ¿a que sí?

  3. El Gran Canje: El “Bail-in” o Rescate Interno: Esta es la opción más cínica y moderna, ya probada en lugares como Chipre. Si el dinero del contribuyente no es suficiente, simplemente tomarán el dinero de los grandes depositantes y de los tenedores de bonos del banco. Se llamará “reestructuración” o “canje de deuda por acciones”. Un día tienes un depósito a plazo o un bono, al día siguiente tienes acciones de una empresa que no vale nada. Te robarán legalmente. Prepárate porque van a venir por aquí.

Las consecuencias para ti, el individuo soberano

Mientras ellos salvan su sistema, tú serás el que pague la factura, y no solo con impuestos.

  • Hiperinflación disfrazada: Cada euro o dólar que creen para “rescatar” al sistema devaluará todos los que ya existen. El coste de tu vida se disparará. El robo de la inflación se acelerará exponencialmente. Te pagarán el rescate con la pérdida de valor de tus ahorros.

  • Pérdida de la fe: Aunque muchos no lo entiendan, cada rescate erosiona la poca confianza que queda en el sistema. La gente empieza a preguntarse por qué su esfuerzo se traduce en un poder adquisitivo decreciente mientras los que crearon el problema son salvados. Es el caldo de cultivo para el cambio…o para la revolución.

  • La justificación para el control final: Y aquí llega el movimiento maestro. Cada crisis que ellos mismos crean es la excusa perfecta para la “solución”. Una crisis bancaria generalizada sería el pretexto soñado para implementar lo que llevan tiempo deseando: una moneda digital de banco central (CBDC). Te la venderán como la solución para “proteger tus depósitos” y “evitar crisis futuras”. En realidad, será el instrumento de control social definitivo, con el que podrán programar tu dinero, limitar tus gastos y vigilar cada una de tus transacciones.

Así que, cuando veas esos ratios de solidez en los informes, no los veas como un muro de seguridad. Véelos como la fina capa de hielo sobre un abismo. La pregunta no es si se romperá, sino cuándo. Y cuando lo haga, ya sabes cuál será el guion: salvar el sistema a tu costa y usar la crisis para afianzar su control.

Tu tarea, como individuo soberano, no es especular con cuándo se romperá el hielo. Es construir tu propio bote antes de que lo haga.

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Fuente: Management Solutions. Informe de coyuntura macroeconómica EEUU 3T25. Management Solutions. Informe de coyuntura macroeconómica España 3T25.


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