Europa en la encrucijada: El FMI advierte que necesita reformas urgentes para no quedarse atrás.

Bueno, pues resulta que Europa, que era una potencia económica, está perdiendo fuelle...
Europa en la encrucijada: El FMI advierte que necesita reformas urgentes para no quedarse atrás.

El FMI ha lanzado una alerta: mientras Estados Unidos y China siguen creciendo, Europa se está quedando atrás. Y no es poco, porque la brecha con EE.UU. ya es considerable.

El problema de fondo es la productividad. Simplemente, no somos tan eficientes como antes. Eso y que el sistema monetario te roba 2% cada año con la inflación. Y eso se nota en todo: desde la tecnología hasta el resto de la economía. Otro dato que preocupa es que cada vez surgen menos empresas europeas que se convierten en líderes mundiales. Las grandes firmas innovadoras, las que dominan el mercado, son mayoritariamente estadounidenses.

Pero, ¿por qué pasa esto? El FMI es muy claro: a pesar de tener gente talentosa, tecnología y ahorros, Europa no está aprovechando su mayor fortaleza: el Mercado Único.

Piensa que, aunque podamos viajar y comprar sin problemas, las barreras para las empresas siguen siendo enormes. Para las empresas, vender en otro país de la UE es como si tuvieran que pagar un impuesto extra del 44% en productos y hasta un 110% en servicios. ¡Una locura! Y si quieres ir a trabajar a otro país, te encuentras con tantos trámites que cuesta ocho veces más que si te mudaras entre estados de EE.UU.

El FMI dice que si arreglamos esto, la productividad podría dispararse un 20%. Y eso no son números, ¡es dinero en el bolsillo! Significaría más inversión privada, unas 800.000 millones de euros en diez años, y que el PIB per cápita suba un 35%. Con esos recursos, mantener nuestro modelo social sería mucho más fácil.

Y hay otro problema gordo: la energía. Desde que Rusia cortó el gas, vimos lo vulnerables que somos. Los precios industriales en Europa son el doble o el triple que en EE.UU. o China. Esto no solo afecta a las fábricas tradicionales como la del aluminio o el cemento, sino que también es un problema para las industrias del futuro, como la inteligencia artificial, que necesita muchísima electricidad. Alemania se disparó en el pie cerrando sus nucleares y en España parece que vamos al abismo tras ellos.

La solución, de nuevo, es la integración. Necesitamos una red eléctrica europea bien conectada. Ahora mismo, la red está como atascada, y la electricidad no puede moverse libremente de donde sobra a donde falta. Por eso los precios son tan diferentes entre países.

Lo bueno es que la transición a las energías renovables es más barata de lo que parece. El FMI calcula que cumplir con los objetivos climáticos de la UE para 2035 solo costaría un 1% del PIB al año en inversiones. Además, el dinero que se recauda con los impuestos sobre el carbono podría pagar la parte pública de esa inversión. ¿Te suena lo del carbono, eh? Tic, tac.

Y ojo, que conectar la red no solo ayuda a los que tienen precios altos. Un nuevo estudio demuestra que, de media, todas las conexiones entre países bajan el precio de la electricidad un 5%. Es una situación en la que todos ganan.

En resumen, el mensaje del FMI - que es parte del problema - es directo: el análisis ya está hecho. Informes como los de Draghi o Letta ya dicen lo mismo que hay que hacer. El plan está sobre la mesa, y el Consejo Europeo se ha puesto como tope finales de 2027 para empezar a ver resultados.

Ahora toca actuar. Se necesita voluntad política para enfrentar a quienes se oponen al cambio y dejar de procrastinar. Como dice el lema de la universidad donde se dio este discurso: “Cuanto más sabes, más te atreves”. Europa ya sabe qué hacer. La pregunta, como concluye el FMI, es si se atreverá a hacerlo. Llegaremos too late.

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FUENTE: Análisis Macroeconómico. Energía y Materias Primas. Geoestrategia. Guerra en Irán: ¿nuevo shock global o desaceleración temporal? Rafael Doménech. Actualidad Económica, El Mundo (España)


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